Ir al contenido

Vm

qm list y pct list en Proxmox: el inventario rápido que miro antes de reiniciar un nodo

·1996 palabras·10 mins
Hay comandos poco glamourosos que acaban siendo los más rentables del homelab. qm list y pct list están muy arriba en esa categoría. No salen en casi ningún tutorial bonito, no sirven para presumir en una captura con lucecitas y, aun así, me han evitado más reinicios torpes que muchas herramientas más sofisticadas. Yo los uso sobre todo antes de tocar un nodo. Da igual si voy a actualizar, reiniciar, revisar almacenamiento o simplemente quitarme una duda. Antes quiero saber qué máquinas virtuales y qué contenedores viven ahí en ese momento. No lo que creo recordar, no lo que imaginé ayer, no lo que “seguro que ya estaba apagado”. Lo que está de verdad.

LXC vs VM en Proxmox: dónde ahorro recursos de verdad y dónde prefiero una máquina virtual

Hay una discusión que aparece cada poco en cualquier grupo de Proxmox. LXC o VM. Como si hubiera que casarse con una sola cosa y defenderla hasta el final de los tiempos. Yo hace tiempo que me bajé de esa pelea porque en la práctica no me sirve para nada. En mi homelab uso las dos. Y cuanto más tiempo llevo con Proxmox, más claro tengo que la decisión buena no sale de una religión técnica. Sale de saber qué servicio tienes delante y cuánto castigo te puede devolver si eliges mal.

Cloud-init en Proxmox: así preparo plantillas útiles y levanto VMs Linux en minutos

Hay una fase bastante cutre en casi todo homelab con Proxmox. La de decirte a ti mismo que levantar una VM nueva son cinco minutos y luego echar media hora repitiendo siempre lo mismo. Crear la máquina, montar ISO o importar imagen, tocar red, meter clave SSH, actualizar paquetes, instalar cuatro utilidades, corregir alguna tontería del hostname y cruzar los dedos para no haber dejado un usuario raro o una configuración vieja de otra prueba. No es un drama, pero tampoco es serio.

Cómo reparto las VMs en mi cluster Proxmox para no convertir un nodo en el pringado de la casa

Una de las ideas más engañosas cuando montas un cluster de Proxmox en casa es pensar que repartir cargas significa dejar todos los nodos parecidos. Mismo número de máquinas, memoria parecida, CPU más o menos compensada y una satisfacción estética bastante sospechosa cuando miras la interfaz. Yo he pasado por ahí y no lo recomiendo demasiado. Con el tiempo he acabado prefiriendo otra cosa. Menos simetría bonita y más intención. Un nodo puede ser el más fuerte y cargar con lo pesado. Otro puede quedarse con servicios persistentes pero tranquilos. Otro puede ser el comodín para mantenimiento, failover o experimentos. Eso, en la práctica, me ha dado un cluster mucho más cómodo que intentar jugar a la igualdad perfecta.