Hay una conversación que tengo con regularidad cuando alguien nuevo llega al mundo del homelab. Me preguntan: “¿uso Docker o mejor una VM?” Y la respuesta correcta suele ser “depende”, pero durante mucho tiempo me faltó mencionar una tercera opción que uso bastante: Incus.
Incus es un gestor de contenedores de sistema. No contenedores de aplicación como Docker, sino contenedores que ejecutan un Linux completo, con su propio systemd, sus propios procesos en background, su init, su cron. Desde dentro parece una VM normal. Desde fuera consume una fracción de los recursos.
Perdí tres meses de trabajo una vez. No en un homelab, en un servidor de producción, pero la lección se me quedó grabada. Desde entonces tengo una regla no negociable: si no hay backup verificado, no existe.
Durante mucho tiempo usé las snapshots de Proxmox como backup. Es cómodo y rápido, pero es una trampa. Las snapshots viven en el mismo almacenamiento que las VMs. Si falla el disco, pierdes las VMs y las snapshots de golpe. Eso no es un backup, es una ilusión de seguridad.