Hay comandos que parecen poca cosa y luego te acaban enseñando medio estado del sistema si los lees con un poco de mala leche. pvesm status es uno de esos. Mucha gente lo abre, confirma que hay varios active, ve porcentajes que no dan miedo inmediato y pasa a otra cosa. Yo ya no lo hago así.
Con los años he aprendido que el almacenamiento en Proxmox rara vez te avisa con un único dramatismo limpio. Más bien va dejando señales pequeñas. Un storage que sigue activo pero ya va demasiado lleno. Un local-lvm que aparece inactivo y no sabes si es normal o una chapuza heredada. Un backup server que aún aguanta, pero está más cerca del borde de lo que te gustaría admitir. Nada de eso suena a tragedia instantánea. Precisamente por eso conviene mirar bien.
Ceph tiene muy buena prensa en el mundo homelab. Es normal. Sobre el papel suena brillante. Almacenamiento distribuido, replicación, tolerancia a fallos, integración muy seria con Proxmox y la sensación de que estás montando algo que se parece a un entorno de verdad. El problema es que, cuando bajas del PowerPoint al salón de casa, Ceph también te recuerda muy rápido que no le importan tus ilusiones.
Yo no lo digo desde fuera. Lo tengo corriendo en un cluster pequeño de Proxmox y me gusta. De hecho, me sigue pareciendo una de las piezas más potentes que puedes montar en casa si sabes muy bien por qué la estás montando. Pero también creo que muchísima gente lo recomienda demasiado pronto, como si fuera el siguiente paso natural después de instalar tres nodos y aprender a pronunciar “quorum” sin pestañear.
Después de perder datos por un nodo caído, instalé Longhorn en mi clúster K3s. Réplicas automáticas, backups a MinIO y snapshots integrados. Esto es lo que tendrías que saber antes de que te pase lo mismo.
Llevo tres años con un Synology DS1621+ en producción. He considerado cambiarlo dos veces, y las dos veces decidí quedarme. Aquí está todo lo que aprendí sobre NAS para homelab.