Portainer lo usé durante un par de años. Es una herramienta sólida, madura, y que hace cosas que Dockge no hace, como gestionar Kubernetes, gestionar nodos Docker Swarm, o tener control de acceso por roles. Si gestionas infraestructura de empresa o un cluster complejo, tiene sentido.
En un homelab personal, sin embargo, Portainer me empezó a resultar pesado. No por los recursos, que son mínimos, sino por el modelo mental. Portainer quiere gestionar tus contenedores, tus redes, tus volúmenes, tus imágenes. Tiene su propia capa de abstracción por encima de Docker. Y cuando algo no va como esperas, a veces es difícil saber si el problema está en tu configuración, en Portainer, o en Docker.
Tuve una historia de amor y odio con los backups durante años. Amor porque siempre tenía la intención de montarlo bien. Odio porque cada solución que intentaba tenía algo que me echaba atrás: demasiado complicada, demasiado lenta, imposible de verificar, o que dejaba de funcionar en silencio durante semanas sin que yo me enterara.
Rsync para hacer copias de directorios. Duplicati con su interfaz web que prometía mucho y entregaba poco. Borg Backup, que es técnicamente excelente pero que tiene una curva de aprendizaje suficientemente pronunciada como para que lo dejara a medias dos veces.
Llevo dos años pagando GitHub Pro. 4$ al mes. No es mucho dinero pero me molestaba. No porque sea caro, sino porque estaba pagando por algo que podía tener en mi homelab. Repos privados ilimitados, CI/CD, wikis, issues… todo corriendo en 200MB de RAM.
En diciembre monté Gitea y migré todos mis repos. No he vuelto a GitHub para proyectos personales.
Por qué self-hostear Git # GitHub está bien. Es rápido, fiable, todo el mundo lo conoce. Pero tiene varios problemas si trabajas en proyectos personales o internos de empresa: