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Self-Hosting

Qué servicios self-hosted merece la pena mantener y cuáles acaban siendo trabajo gratis

El self-hosting tiene una fase de luna de miel peligrosísima. Descubres que puedes montar casi cualquier cosa en Docker, encuentras listas infinitas de “awesome self-hosted” y empiezas a sustituir servicios como quien cambia cromos. Gestor de contraseñas, fotos, notas, RSS, automatizaciones, documentos, bookmarks, monitorización, dashboards, VPN, recetas, PDF, analítica, chat, Git, backups. Todo parece razonable por separado. Luego pasan unos meses y aparece la factura real. No siempre en euros. La factura llega en actualizaciones, backups, migraciones, bases de datos rotas, logs raros, certificados caducados, móviles que no sincronizan, contenedores abandonados y pequeñas obligaciones que nadie te avisó que venían con el pack de libertad digital.

Separar producción, laboratorio y cacharreo en un homelab para no romper lo que usa la casa

Hay una mentira muy cómoda en los homelabs: “es solo un laboratorio”. Suena bien hasta que el laboratorio también lleva el DNS de casa, las fotos familiares, el gestor de contraseñas, Home Assistant, las copias de seguridad y el panel donde miras si algo se ha caído. En ese momento ya no es solo un laboratorio. Es producción doméstica con pegatinas de hobby. A mí me costó asumirlo. Durante mucho tiempo metí servicios serios y pruebas en el mismo saco porque técnicamente podía hacerlo. Proxmox lo aguanta, Docker lo aguanta, un mini PC moderno lo aguanta casi todo si no te vienes arriba. El problema no es si la máquina puede. El problema es si tú puedes mantenerlo sin convertir cada prueba de domingo en una ruleta rusa para la casa.

Cómo diseñaría un homelab pequeño para familia, copias, fotos y servicios sin acabar montando un monstruo

Si hoy tuviera que montar un homelab pequeño desde cero para una casa normal, no empezaría por Kubernetes. Tampoco por Ceph, alta disponibilidad ni un rack con luces que parezca la cabina de un avión. Empezaría por una pregunta bastante menos sexy: qué datos no quiero perder y qué servicios necesita realmente mi familia. Esa pregunta cambia todo. El homelab de internet suele estar diseñado para enseñar capturas. El homelab de una casa debería estar diseñado para no molestar, no perder fotos, no romper internet y no convertirse en otro trabajo administrativo. Hay una diferencia enorme entre “quiero aprender infraestructura” y “quiero que las fotos de mi hija estén seguras”. Las dos cosas pueden convivir, pero no deberían tener la misma prioridad.