La semana pasada publiqué la guía básica de Vaultwarden. Ahí contaba por qué me compensa más que seguir pagando un gestor alojado por otro y cómo dejarlo funcionando en poco tiempo. Esa parte está bien para arrancar, pero si te quedas ahí te falta lo importante.
Vaultwarden no es un servicio cualquiera. No es un dashboard más, ni un lector RSS, ni una app para ver métricas del NAS. Aquí vives con tus credenciales, tus notas seguras, tus TOTP y en muchos casos la puerta de entrada al resto del homelab. Si esto lo montas regular, el problema no es que falle una tarde. El problema es que estás haciendo malabares con la pieza más sensible de toda tu casa digital.
Montar tu propio servidor de correo en casa es una de esas ideas que suenan increíbles a las dos de la mañana y bastante peores a las nueve de la mañana del día siguiente. Yo he estado en los dos estados mentales. Primero la ilusión de tener control total. Luego el baño de realidad cuando empiezas a pelearte con SPF, DKIM, DMARC, reputación IP, puertos bloqueados y filtros antispam que te miran con sospecha aunque no hayas hecho nada raro.
Llevo años usando Pi-hole en mi red doméstica y es una de esas cosas que instalas una vez y te preguntas cómo vivías sin ella. Ver cómo desaparecen los anuncios de todos los dispositivos conectados (móviles, tablets, smart TVs) sin tocar nada en ellos es satisfactorio. Y cuando le añades Unbound como DNS recursivo, conviertes tu homelab en una fortaleza de privacidad.
Esta guía nace de mi experiencia real. He pasado por varios despliegues de Pi-hole (en Raspberry Pi, en containers Docker, en VMs) y he cometido todos los errores posibles. Aquí te cuento lo que funciona.
Voy a empezar por el final: perdí datos. No una vez, dos veces.
Primera vez, 2022: un disco del NAS palmó. Pensaba que RAID 1 era backup. No lo es. Perdí 6 meses de fotos familiares porque el segundo disco falló 48 horas después del primero (RAID failure correlacionado, mismo lote de discos).
Segunda vez, 2024: actualización de Proxmox que se fue al carajo. Recreé las VMs desde cero, pero perdí configuraciones de servicios que no había documentado. 3 días de trabajo para volver a tener todo funcionando.
Tengo 47 dispositivos conectados a mi red. Entre servidores, móviles, tablets, bombillas Hue, enchufes inteligentes, impresoras, la TV… es un caos. Y hasta hace un mes, todos estaban en la misma red. Todos podían verse entre sí.
Eso incluye la bombilla del salón pudiendo hablar con mi Synology donde guardo contratos y documentos fiscales. No es que la bombilla vaya a hackearme, pero el firmware lo fabrica una empresa china que nunca ha oído hablar de actualizaciones de seguridad.
Tengo 6 servicios expuestos a Internet desde mi homelab. Cero puertos abiertos. HTTPS automático. Protección DDoS gratis. Todo con Cloudflare Tunnels. Te cuento cómo.
Tengo 40+ dispositivos en una red mesh con Tailscale. Cero puertos abiertos, cero mantenimiento, y accedo a todo mi homelab desde cualquier parte del mundo. Te cuento cómo.