Un reverse proxy interno parece una pieza pequeña hasta que todos tus servicios empiezan a depender de él. Nginx Proxy Manager y Traefik sirven para cosas parecidas, pero no me parecen intercambiables en una casa.
El DNS interno no falla de forma espectacular. Falla como una gotera: un móvil no resuelve, una VPN ve otra cosa, un servicio funciona solo desde casa. Este es el diseño que prefiero para evitarlo.
Exponer servicios desde casa no va de elegir una herramienta ganadora. Va de separar lo público, lo privado y lo administrativo para no acabar con el router lleno de agujeros.
Si llevas tiempo con el homelab, en algún momento llegaste al punto donde tienes cinco o seis servicios corriendo y necesitas acceder a todos por nombre de dominio en vez de por IP y puerto. Ahí es donde entra el reverse proxy.
Los dos más populares son Nginx Proxy Manager y Traefik. Los he usado los dos en producción, en momentos distintos de la vida de mi homelab, y tengo opiniones formadas sobre cuándo usar cada uno.
Tenía 12 servicios corriendo en Phatt, cada uno en su puerto raro. Acceder a ellos era recordar que Grafana está en el 3000, n8n en el 5678, Gitea en el 3001… Traefik lo cambió todo: subdominio propio, HTTPS automático, y si añado un nuevo contenedor solo pongo dos etiquetas.