Cómo reviso la salud de un cluster Proxmox en dos minutos antes de tocar nada
Hay días en los que Proxmox te mira con cara de niño bueno. Todo verde, ninguna alarma fea, la interfaz carga rápido y uno empieza a pensar que quizá hoy sí puede tocar cosas sin pagar peaje. A mí ese momento me da exactamente la reacción contraria. Cuando un cluster parece demasiado tranquilo, me obligo a revisar lo básico antes de hacer nada que pueda mover piezas importantes.
Lo digo porque ya he aprendido que el desastre raro casi nunca empieza con una explosión cinematográfica. Empieza con una confianza tonta. Un reinicio que parecía inocente. Una actualización lanzada deprisa. Una VM que mueves de nodo porque sí. Dos minutos después estás preguntándote por qué HA no se comporta como esperabas o por qué Corosync decide ponerse estupendo justo hoy.