Tengo un problema. Mejor dicho, tenía un problema.
Después de dos años montando servicios en mi homelab, llegué a un punto donde tenía 43 containers Docker corriendo entre tres servidores diferentes. Plex, Grafana, n8n, Gitea, Vaultwarden, Home Assistant… la lista seguía y seguía.
El problema no era Docker. Docker funciona de puta madre. El problema era yo, intentando recordar qué compose file iba con qué servicio, en qué puerto corría cada cosa, y por qué narices ese container se reiniciaba cada 15 minutos.
Llevaba tiempo con Portainer en Phatt. Funciona, nadie puede decir que no funciona. Pero tiene una cosa que me molestaba: cada vez que quiero desplegar algo nuevo, hay demasiado click-click para configurar volúmenes, redes, variables de entorno. No es ágil.
Coolify lo probé también. Muy orientado a aplicaciones web con git deploy, casi demasiado para lo que hago en el homelab. Y el proceso de instalación me dejó una sensación de “esto es grande para lo que necesito”.
Tres ZimaBoard 2, una VPN mesh y ganas de sufrir. Así monté un clúster Kubernetes de producción que consume 20W y corre 34 pods. Tutorial paso a paso con todo lo que funcionó y lo que no.