OctoPrint: cómo metí mi impresora 3D en el homelab y recuperé la cordura
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Antes de tener OctoPrint, mi relación con la impresora 3D era físicamente exigente. Copiar el archivo en una tarjeta SD, llevarla a la impresora, insertarla, navegar los menús con la ruedecita, iniciar la impresión, y quedarte cerca por si algo iba mal. Si necesitabas cancelar o ajustar algo, tenías que ir hasta la máquina.
Ahora inicio impresiones desde el sofá, veo la webcam en tiempo real, recibo notificaciones cuando algo falla, y el historial de impresiones está en un servidor de mi red local. Eso es lo que hace OctoPrint.