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Nas

Cómo diseñaría un homelab pequeño para familia, copias, fotos y servicios sin acabar montando un monstruo

Si hoy tuviera que montar un homelab pequeño desde cero para una casa normal, no empezaría por Kubernetes. Tampoco por Ceph, alta disponibilidad ni un rack con luces que parezca la cabina de un avión. Empezaría por una pregunta bastante menos sexy: qué datos no quiero perder y qué servicios necesita realmente mi familia. Esa pregunta cambia todo. El homelab de internet suele estar diseñado para enseñar capturas. El homelab de una casa debería estar diseñado para no molestar, no perder fotos, no romper internet y no convertirse en otro trabajo administrativo. Hay una diferencia enorme entre “quiero aprender infraestructura” y “quiero que las fotos de mi hija estén seguras”. Las dos cosas pueden convivir, pero no deberían tener la misma prioridad.

Backups por NFS en homelab: cómo valido el montaje antes de llenar el disco local

Hay una clase de fallo que me parece bastante peor que un error claro. El fallo silencioso. El que no rompe con estruendo, no manda una alarma espectacular y no te deja un log rojo diciendo “esto ha salido mal”. Solo sigue adelante, aparenta normalidad y mientras tanto te está preparando una hostia para más tarde. Eso fue exactamente lo que me obsesionó con mis backups por NFS. El problema no era que el backup remoto se cayera. Eso puede pasar. El problema era algo más traicionero. El montaje remoto no estaba donde debía, el script aún tenía un camino alternativo local, y la combinación de ambas cosas podía convertir una copia supuestamente segura en un proceso bastante eficiente llenando el disco del host.