Hay comandos que no parecen gran cosa hasta que te ahorran media tarde de diagnósticos torpes. pveperf está en esa categoría.
No es bonito. No es moderno. No sirve para enseñar una captura impresionante en redes. Pero a mí me resulta muy útil porque me da en segundos una foto bastante honesta del nodo Proxmox antes de hacer dos cosas que salen caras cuando las haces mal. Actualizar confiado y culpar al cluster de algo que en realidad es culpa del host.
Hay comandos que parecen un trámite y luego están los que te evitan una noche de mierda. pveversion -v está en el segundo grupo.
Yo lo uso antes de actualizar un nodo Proxmox, antes de reiniciarlo y también cuando algo ya huele raro y quiero saber si el problema viene de una capa más aburrida de lo que me gustaría admitir. Porque sí, en homelab nos encanta echarle la culpa a Ceph, a Corosync, al storage compartido o a esa VM caprichosa que siempre aparece en el momento menos elegante. Pero muchas veces el drama empieza antes, en algo tan poco glamuroso como una versión que no cuadra, un kernel viejo todavía dando vueltas o un paquete medio roto que nadie miró con calma.
La alta disponibilidad en homelab tiene una capacidad especial para volvernos optimistas cuando no toca. Montas HA, ves que una VM arranca en otro nodo, te vienes arriba y empiezas a pensar que el cluster ya se cuida solo. Luego llega una noche cualquiera, abres una shell, ves cuatro líneas en verde y decides reiniciar un host porque total, para eso está la magia. Ahí suele empezar la parte divertida.
Hay comandos poco glamourosos que acaban siendo los más rentables del homelab. qm list y pct list están muy arriba en esa categoría. No salen en casi ningún tutorial bonito, no sirven para presumir en una captura con lucecitas y, aun así, me han evitado más reinicios torpes que muchas herramientas más sofisticadas.
Yo los uso sobre todo antes de tocar un nodo. Da igual si voy a actualizar, reiniciar, revisar almacenamiento o simplemente quitarme una duda. Antes quiero saber qué máquinas virtuales y qué contenedores viven ahí en ese momento. No lo que creo recordar, no lo que imaginé ayer, no lo que “seguro que ya estaba apagado”. Lo que está de verdad.