Ir al contenido

Lxc

pct config en Proxmox: cómo leo un contenedor LXC antes de tocar red, recursos o permisos

·2135 palabras·11 mins
Los contenedores LXC en Proxmox tienen una virtud peligrosa. Son tan cómodos que acabas creando más de los que reconoces en público. Un proxy por aquí, una prueba de Debian por allá, un servicio pequeño que no merecía una VM completa, una utilidad que iba a ser temporal y lleva seis meses arrancando sola. Por eso uso mucho pct config. Antes de cambiar red, memoria, disco, features o permisos de un contenedor, quiero ver su configuración real. No lo que creo que hice. No lo que recuerdo haber dejado. La realidad, con sus líneas feas y sus pequeñas pistas.

pvesh get /nodes//lxc en Proxmox: la lista rápida de contenedores que miro antes de culpar al nodo

·1835 palabras·9 mins
Los contenedores LXC son una de las mejores trampas del homelab. Son ligeros, arrancan rápido, consumen poco y por eso mismo acabas creando más de los que deberías. Un proxy temporal. Un DNS de prueba. Un contenedor para una herramienta que querías mirar media hora. Otro para un servicio que al final no usas, pero que sigue ahí porque no molesta. Hasta que molesta. Cuando quiero ver qué contenedores viven en un nodo Proxmox, uso esto.

qm list y pct list en Proxmox: el inventario rápido que miro antes de reiniciar un nodo

·1996 palabras·10 mins
Hay comandos poco glamourosos que acaban siendo los más rentables del homelab. qm list y pct list están muy arriba en esa categoría. No salen en casi ningún tutorial bonito, no sirven para presumir en una captura con lucecitas y, aun así, me han evitado más reinicios torpes que muchas herramientas más sofisticadas. Yo los uso sobre todo antes de tocar un nodo. Da igual si voy a actualizar, reiniciar, revisar almacenamiento o simplemente quitarme una duda. Antes quiero saber qué máquinas virtuales y qué contenedores viven ahí en ese momento. No lo que creo recordar, no lo que imaginé ayer, no lo que “seguro que ya estaba apagado”. Lo que está de verdad.

LXC vs VM en Proxmox: dónde ahorro recursos de verdad y dónde prefiero una máquina virtual

Hay una discusión que aparece cada poco en cualquier grupo de Proxmox. LXC o VM. Como si hubiera que casarse con una sola cosa y defenderla hasta el final de los tiempos. Yo hace tiempo que me bajé de esa pelea porque en la práctica no me sirve para nada. En mi homelab uso las dos. Y cuanto más tiempo llevo con Proxmox, más claro tengo que la decisión buena no sale de una religión técnica. Sale de saber qué servicio tienes delante y cuánto castigo te puede devolver si eliges mal.

Cómo reparto las VMs en mi cluster Proxmox para no convertir un nodo en el pringado de la casa

Una de las ideas más engañosas cuando montas un cluster de Proxmox en casa es pensar que repartir cargas significa dejar todos los nodos parecidos. Mismo número de máquinas, memoria parecida, CPU más o menos compensada y una satisfacción estética bastante sospechosa cuando miras la interfaz. Yo he pasado por ahí y no lo recomiendo demasiado. Con el tiempo he acabado prefiriendo otra cosa. Menos simetría bonita y más intención. Un nodo puede ser el más fuerte y cargar con lo pesado. Otro puede quedarse con servicios persistentes pero tranquilos. Otro puede ser el comodín para mantenimiento, failover o experimentos. Eso, en la práctica, me ha dado un cluster mucho más cómodo que intentar jugar a la igualdad perfecta.