Hay una fase bastante cutre en casi todo homelab con Proxmox. La de decirte a ti mismo que levantar una VM nueva son cinco minutos y luego echar media hora repitiendo siempre lo mismo. Crear la máquina, montar ISO o importar imagen, tocar red, meter clave SSH, actualizar paquetes, instalar cuatro utilidades, corregir alguna tontería del hostname y cruzar los dedos para no haber dejado un usuario raro o una configuración vieja de otra prueba. No es un drama, pero tampoco es serio.
Hay una conversación que tengo con regularidad cuando alguien nuevo llega al mundo del homelab. Me preguntan: “¿uso Docker o mejor una VM?” Y la respuesta correcta suele ser “depende”, pero durante mucho tiempo me faltó mencionar una tercera opción que uso bastante: Incus.
Incus es un gestor de contenedores de sistema. No contenedores de aplicación como Docker, sino contenedores que ejecutan un Linux completo, con su propio systemd, sus propios procesos en background, su init, su cron. Desde dentro parece una VM normal. Desde fuera consume una fracción de los recursos.
Tenía Netdata. Luego tuve Prometheus con Grafana. En algún momento llegué a tener los dos corriendo a la vez porque no me decidía a migrar del todo. Los dos hacen bien su trabajo, pero los dos tienen el mismo problema: son herramientas grandes, con mucha configuración, y cuando tienes más de cinco servidores, mantener esa infraestructura de monitorización ya se convierte en un trabajo aparte.
Hace unos meses empecé a ver Beszel en varios foros de homelab. La propuesta es distinta: un hub central que recoge métricas de agentes ultra-ligeros instalados en cada máquina. Sin bases de datos externas, sin configuración de exporters, sin Grafana necesario. El hub guarda los datos internamente con SQLite, y la interfaz web ya viene incluida.
Hay herramientas que uno descubre tarde y piensa: ¿cómo estuve tanto tiempo sin esto? Cockpit es una de ellas.
La descubrí por casualidad mientras buscaba una forma de gestionar mis servidores Debian sin tener que conectarme por SSH para cada cosa pequeña. No quería Portainer porque no todo lo que corre en mis servidores es Docker. No quería montar otra aplicación en K3s solo para ver el estado de una máquina. Quería algo nativo, ligero y que funcionara sin fricción.
Cuando tienes un servidor, SSH y un script de Bash funcionan bien. Cuando tienes tres, copiar y pegar comandos todavía es manejable. Cuando llegas a cinco o más, necesitas Ansible.
Yo descubrí Ansible cuando mi homelab pasó de 2 a 8 nodos. Mantener actualizados los sistemas, desplegar configuraciones, instalar paquetes, todo eso manualmente se volvió insostenible. Un día actualicé 7 servidores pero olvidé el octavo. Obvio, ese fue el que falló en producción días después.