Tengo más SBCs repartidos por casa de lo que me gustaría admitir. Hay un par de Raspberry Pi haciendo de sensores, un ZimaBoard en el rack de red, y algún Orange Pi que empecé a usar para algo y se quedó a medias. Todos estuvieron durante meses sin carcasa, apoyados sobre su propia PCB o dentro de bolsas antiestáticas. Funciona, pero es feo y no protege nada.
La impresora 3D cambió eso. Ahora cada SBC que uso tiene su carcasa impresa, con ventilación, con soporte para el rack si hace falta, y en algunos casos con personalización que no encontrarías en ningún sitio. Llevarlo a la práctica no es complicado, pero hay decisiones de material y de diseño que marcan la diferencia entre una carcasa que dura y una que se deforma al mes.
Llevo un par de años imprimiendo piezas que otros diseñaron. Gridfinity, soportes para servidores, cubiertas para la Raspberry Pi… todo genial, pero siempre llegaba el momento en que necesitaba algo específico y no lo encontraba en Printables ni en Thingiverse. O lo encontraba, pero con las dimensiones equivocadas para mi caso concreto.
El salto a diseñar mis propias piezas lo di por necesidad. Tenía un mini PC que necesitaba un soporte que se enganchara al lateral del rack, con unas medidas muy concretas. Nada encajaba. Así que abrí Fusion 360 por primera vez, vi la interfaz y cerré el programa a los diez minutos. Demasiado.
Durante mucho tiempo pensé que los racks de 19 pulgadas eran la única solución seria para organizar un homelab. Luego miré los precios. Un rack de pared de 6U de marca decente ronda los 80-120 euros, los panels ciegos son absurdamente caros para lo que son, y los soportes específicos para mini PCs o SBCs te los inventas tú porque nadie los fabrica.
O te los imprimes.
Hace dos años tenía mi homelab montado en dos estantes de madera de Ikea. Los Minisforum apilados con separadores de goma. Los ZimaBoard colgando de sus propios cables. Un Switch TP-Link en equilibrio sobre lo que pillase. Funcionaba, pero era un desastre visual y también práctico, porque cuando tenía que revisar algo físicamente perdía cinco minutos identificando qué cable iba a qué máquina.
Compré la Prusa Core One para imprimir figuritas. Ahora imprime soportes de rack, carcasas para ZimaBoard y organización Gridfinity. Así es como una impresora 3D se convierte en la herramienta más útil de tu homelab.