Ir al contenido

Homelab

qm config en Proxmox: cómo reviso una VM antes de tocar CPU, RAM, disco o red

·1923 palabras·10 mins
Hay comandos que uso porque hacen cosas espectaculares y comandos que uso porque me evitan hacer el ridículo. qm config pertenece claramente al segundo grupo. No arranca nada, no migra nada, no arregla nada por arte de magia. Te enseña cómo está definida una VM en Proxmox, que ya es bastante cuando estás a punto de tocar CPU, RAM, disco, red o arranque. En un homelab pequeño es muy fácil confiar demasiado en la memoria. Recuerdas que esa VM tenía 4 GB de RAM. Crees que estaba en local-zfs. Jurarías que arrancaba desde scsi0. También pensabas que aquella prueba temporal la habías borrado hace tres semanas y sigue ahí, mirándote desde la lista de máquinas apagadas. La memoria humana y Proxmox no deberían mezclarse sin supervisión adulta.

local-lvm en Proxmox: por qué en un nodo está activo y en otro no, y cómo no sacar conclusiones torpes

·2204 palabras·11 mins
Una de las cosas que más me gustan de Proxmox es que te deja ver bastante verdad si preguntas bien. Una de las cosas que más me fastidian es que también te deja interpretar mal esa verdad si vas demasiado deprisa. local-lvm es un ejemplo perfecto. Esta madrugada estuve comparando el estado de almacenamiento de tres nodos del mismo cluster. En dos de ellos, local-lvm aparecía activo, con su thin pool funcionando y varios discos locales viviendo ahí. En el tercero, la historia era otra. local-lvm salía inactivo y el sistema escupía un mensaje bastante poco ambiguo. no such logical volume pve/data.

Storage CIFS en Proxmox: cuando parece montado pero te responde "Host is down"

·2153 palabras·11 mins
Hay fallos que se agradecen porque son honestos. El servicio no arranca, el nodo se cae o el storage sale claramente inactivo y ya sabes que toca arreglar algo. Luego están los otros, los que te miran a la cara con media verdad. Esta madrugada me encontré justo uno de esos en Proxmox. Tenía un storage CIFS configurado en el cluster para usarlo con ISOs, backups puntuales y algún archivo compartido. Nada exótico. Lo raro fue esto. En dos nodos el recurso seguía apareciendo montado, el mount lo enseñaba sin rubor y, si te quedabas en la superficie, podías pensar que el problema era menor. Pero en cuanto intentaba tocar ese punto de montaje con df -h, la respuesta era bastante menos diplomática. Host is down.

Cómo reviso la salud de un cluster Proxmox en dos minutos antes de tocar nada

·2200 palabras·11 mins
Hay días en los que Proxmox te mira con cara de niño bueno. Todo verde, ninguna alarma fea, la interfaz carga rápido y uno empieza a pensar que quizá hoy sí puede tocar cosas sin pagar peaje. A mí ese momento me da exactamente la reacción contraria. Cuando un cluster parece demasiado tranquilo, me obligo a revisar lo básico antes de hacer nada que pueda mover piezas importantes. Lo digo porque ya he aprendido que el desastre raro casi nunca empieza con una explosión cinematográfica. Empieza con una confianza tonta. Un reinicio que parecía inocente. Una actualización lanzada deprisa. Una VM que mueves de nodo porque sí. Dos minutos después estás preguntándote por qué HA no se comporta como esperabas o por qué Corosync decide ponerse estupendo justo hoy.

Backups por NFS en homelab: cómo valido el montaje antes de llenar el disco local

Hay una clase de fallo que me parece bastante peor que un error claro. El fallo silencioso. El que no rompe con estruendo, no manda una alarma espectacular y no te deja un log rojo diciendo “esto ha salido mal”. Solo sigue adelante, aparenta normalidad y mientras tanto te está preparando una hostia para más tarde. Eso fue exactamente lo que me obsesionó con mis backups por NFS. El problema no era que el backup remoto se cayera. Eso puede pasar. El problema era algo más traicionero. El montaje remoto no estaba donde debía, el script aún tenía un camino alternativo local, y la combinación de ambas cosas podía convertir una copia supuestamente segura en un proceso bastante eficiente llenando el disco del host.

LXC vs VM en Proxmox: dónde ahorro recursos de verdad y dónde prefiero una máquina virtual

Hay una discusión que aparece cada poco en cualquier grupo de Proxmox. LXC o VM. Como si hubiera que casarse con una sola cosa y defenderla hasta el final de los tiempos. Yo hace tiempo que me bajé de esa pelea porque en la práctica no me sirve para nada. En mi homelab uso las dos. Y cuanto más tiempo llevo con Proxmox, más claro tengo que la decisión buena no sale de una religión técnica. Sale de saber qué servicio tienes delante y cuánto castigo te puede devolver si eliges mal.

mDNS en homelab: por qué .local va bien para cuatro cosas y no sustituye a un DNS decente

·2079 palabras·10 mins
Hay tecnologías que funcionan tan bien en una demo corta que te hacen pensar que ya has resuelto un problema entero. mDNS es una de ellas. Conectas un dispositivo, aparece con su nombre, abres equipo.local y durante un momento todo parece civilizado. Luego pasa una semana, metes un par de VLANs, pruebas desde otro sistema operativo, intentas usar el mismo nombre desde VPN o desde otra subred, y descubres que el invento no estaba roto. Simplemente estaba resolviendo un problema mucho más pequeño del que tú querías arreglar.

Cómo reparto las VMs en mi cluster Proxmox para no convertir un nodo en el pringado de la casa

Una de las ideas más engañosas cuando montas un cluster de Proxmox en casa es pensar que repartir cargas significa dejar todos los nodos parecidos. Mismo número de máquinas, memoria parecida, CPU más o menos compensada y una satisfacción estética bastante sospechosa cuando miras la interfaz. Yo he pasado por ahí y no lo recomiendo demasiado. Con el tiempo he acabado prefiriendo otra cosa. Menos simetría bonita y más intención. Un nodo puede ser el más fuerte y cargar con lo pesado. Otro puede quedarse con servicios persistentes pero tranquilos. Otro puede ser el comodín para mantenimiento, failover o experimentos. Eso, en la práctica, me ha dado un cluster mucho más cómodo que intentar jugar a la igualdad perfecta.

Proxmox cluster de 3 nodos en mini PCs: lo que haría distinto después de montarlo en casa

Hay un punto en todo homelab un poco serio en el que un solo servidor deja de tener gracia. No porque no sirva, sino porque se convierte en un cuello de botella para todo. Mantenimiento, pruebas, reinicios, cambios de disco, errores tontos, ganas de experimentar. De repente cualquier cosa toca demasiado. Ahí es donde un cluster de Proxmox empieza a tener sentido. Yo llevo tiempo con un cluster pequeño de tres nodos y la experiencia me ha convencido de algo bastante concreto. Para casa, tres mini PCs bien elegidos me parecen una de las mejores formas de entrar en clustering de verdad sin irte al absurdo del rack enterprise ni al caos de reciclar hardware que nunca quiso trabajar junto.

Ceph en homelab: cuándo merece la pena y cuándo solo te roba horas

Ceph tiene muy buena prensa en el mundo homelab. Es normal. Sobre el papel suena brillante. Almacenamiento distribuido, replicación, tolerancia a fallos, integración muy seria con Proxmox y la sensación de que estás montando algo que se parece a un entorno de verdad. El problema es que, cuando bajas del PowerPoint al salón de casa, Ceph también te recuerda muy rápido que no le importan tus ilusiones. Yo no lo digo desde fuera. Lo tengo corriendo en un cluster pequeño de Proxmox y me gusta. De hecho, me sigue pareciendo una de las piezas más potentes que puedes montar en casa si sabes muy bien por qué la estás montando. Pero también creo que muchísima gente lo recomienda demasiado pronto, como si fuera el siguiente paso natural después de instalar tres nodos y aprender a pronunciar “quorum” sin pestañear.

Hugo + rsync: así publico mis webs estáticas desde casa sin Netlify ni complicarme la vida

Hay una cosa que me sigue haciendo gracia del mundo self-hosted. Montamos infra cada vez más compleja para acabar resolviendo tareas que, en el fondo, se arreglan con dos comandos bien puestos y un poco de criterio. Publicar una web estática es una de ellas. He probado flujos más elaborados. CI/CD con más capas, builders remotos, pipelines con demasiadas piezas, deploys muy listos sobre el papel y algo menos listos cuando fallan a las dos de la mañana. Al final he vuelto a lo que mejor me funciona para proyectos pequeños y medianos que controlo yo: Hugo para generar el sitio y rsync para dejarlo en el servidor.

Mac mini M1 como servidor de homelab: sigue siendo el equipo que más uso y eso dice bastante

Cada pocos meses veo la misma idea repetida en Reddit, YouTube y foros de homelab. Si quieres un servidor de verdad, necesitas Proxmox, Linux, una caja con más bahías que sentido común y, si puede ser, un mini PC chino con cuatro puertos 2.5GbE para sentir que estás en control de tu vida. Me gustan esos cacharros, de hecho tengo varios. Pero hay una verdad menos vistosa: el equipo que más trabajo real me saca adelante sigue siendo un Mac mini M1.