Un homelab crece muy fácil por entusiasmo y muy mal por inercia. Este es el repaso que hago cuando quiero separar lo útil de lo que solo ocupa electricidad, puertos y cabeza.
Hay una fase bastante común en cualquier homelab. Empiezas con un mini PC, un NAS viejo o una Raspberry Pi. Todo parece razonable. Luego añades otro nodo porque quieres probar Proxmox. Después cae un switch mejor, un SAI, un par de SSDs, quizá un servidor más gordo para almacenamiento o IA local. Un día miras el rack, escuchas el zumbido de fondo y te haces la pregunta incómoda: cuánto cuesta tener todo esto encendido todo el día.
Llevo tres años cambiando de hardware homelab y cometiendo los mismos errores que todos al principio. Empecé con una Raspberry Pi, di el salto a un PC viejo de torre, y después de varios recorridos y facturas de luz más altas de lo que me esperaba, llegué a los mini PCs. Hoy mi homelab principal corre sobre un Minisforum MS-01 y un par de nodos más pequeños, y estoy razonablemente contento.
Llevo tres años con un Synology DS1621+ en producción. He considerado cambiarlo dos veces, y las dos veces decidí quedarme. Aquí está todo lo que aprendí sobre NAS para homelab.
El ZimaBoard 2 prometía ser el SBC perfecto para homelabs. Lo tenemos en producción 24/7 desde hace meses, y no todo es tan bonito como en los vídeos de YouTube.