HTTPS interno no debería convertirse en una avería mensual. Esta es la revisión corta que haría antes de que caduque un certificado o un nombre deje de resolver.
Apagar parte del homelab en vacaciones no consiste en desenchufar cosas al azar. La parte difícil es saber qué servicios usa la casa, qué puede esperar y qué necesitas poder recuperar a distancia.
Muchas averías del homelab no empiezan en Proxmox, Docker ni el NAS. Empiezan en un móvil agarrado a un punto de acceso lejano, un backhaul débil o una zona de casa donde el WiFi llega con mala leche.
En un homelab familiar, CPU y RAM rara vez son lo primero que te rompe el día. Antes miraría DNS, backups, discos, certificados, accesos, dependencias y alertas que alguien pueda entender cuando todo va torcido.
El DNS es una pieza demasiado fácil de romper. Este es el plan de respaldo que usaría para que una caída del homelab no deje sin internet a toda la casa.
Bloquear anuncios por DNS está muy bien hasta que conviertes una VM en el único camino hacia internet. Esta es la arquitectura que usaría para tener Pi-hole o AdGuard sin crear una avería doméstica.
IPv6 no es magia ni enemigo público. En un homelab doméstico puede simplificar algunas cosas, pero también rompe suposiciones muy cómodas del mundo IPv4. Conviene activarlo con intención.
Una red doméstica con homelab no tiene que parecer la de una oficina. Tiene que proteger lo importante, dejar respirar a la familia y permitir cacharrear sin que una bombilla o una prueba de laboratorio tire abajo medio día.
Un reverse proxy interno parece una pieza pequeña hasta que todos tus servicios empiezan a depender de él. Nginx Proxy Manager y Traefik sirven para cosas parecidas, pero no me parecen intercambiables en una casa.
El DNS interno no falla de forma espectacular. Falla como una gotera: un móvil no resuelve, una VPN ve otra cosa, un servicio funciona solo desde casa. Este es el diseño que prefiero para evitarlo.
Una red de homelab tiene que proteger la casa sin complicarle la vida a la casa. Esta es la separación que sí haría y la que me parece postureo peligroso.