Un reverse proxy interno parece una pieza pequeña hasta que todos tus servicios empiezan a depender de él. Nginx Proxy Manager y Traefik sirven para cosas parecidas, pero no me parecen intercambiables en una casa.
El DNS de casa puede ser una maravilla hasta que se cae y parece que todo internet ha muerto. Esta es la arquitectura sencilla que usaría para que el homelab pueda fallar sin llevarse por delante la conexión de todos.
El DNS interno no falla de forma espectacular. Falla como una gotera: un móvil no resuelve, una VPN ve otra cosa, un servicio funciona solo desde casa. Este es el diseño que prefiero para evitarlo.
Una red de homelab tiene que proteger la casa sin complicarle la vida a la casa. Esta es la separación que sí haría y la que me parece postureo peligroso.
Hay tecnologías que funcionan tan bien en una demo corta que te hacen pensar que ya has resuelto un problema entero. mDNS es una de ellas. Conectas un dispositivo, aparece con su nombre, abres equipo.local y durante un momento todo parece civilizado. Luego pasa una semana, metes un par de VLANs, pruebas desde otro sistema operativo, intentas usar el mismo nombre desde VPN o desde otra subred, y descubres que el invento no estaba roto. Simplemente estaba resolviendo un problema mucho más pequeño del que tú querías arreglar.
Pasé dos años muy tranquilo con Pi-hole. Funcionaba, bloqueaba anuncios, tenía buenas listas comunitarias y no me daba problemas. Pero hace unos seis meses, mientras reorganizaba mi stack de red, decidí probar AdGuard Home “por curiosidad”. Ese “por curiosidad” lleva seis meses funcionando en producción y Pi-hole lleva seis meses sin arrancar.
Esta no es una entrada sobre que Pi-hole sea malo. Es sobre que AdGuard Home encaja mejor en mi caso concreto, por razones específicas que intento explicar aquí.
Llevo años usando Pi-hole en mi red doméstica y es una de esas cosas que instalas una vez y te preguntas cómo vivías sin ella. Ver cómo desaparecen los anuncios de todos los dispositivos conectados (móviles, tablets, smart TVs) sin tocar nada en ellos es satisfactorio. Y cuando le añades Unbound como DNS recursivo, conviertes tu homelab en una fortaleza de privacidad.
Esta guía nace de mi experiencia real. He pasado por varios despliegues de Pi-hole (en Raspberry Pi, en containers Docker, en VMs) y he cometido todos los errores posibles. Aquí te cuento lo que funciona.