En homelab-es probamos umbrelOS 2.0.0 como NAS doméstico sencillo. Compartimos archivos, retiramos un disco y recuperamos un borrado. El escritorio convence, pero la recomendación necesita algo más que una interfaz bonita.
Quieres abrir una carpeta con fotos. Nada más. En un homelab es fácil que una tarea así termine pasando por un panel, un contenedor y el nombre del servicio que lo gestiona. Administrar también tiene su gracia. Pero cuando buscas una imagen, prefieres llegar a ella.
umbrelOS 2.0 plantea un escritorio accesible desde el navegador. Files para los archivos, Photos para las imágenes y Discover para instalar aplicaciones. Hay ventanas y un dock, como en un ordenador. La propuesta me interesa por algo bastante concreto: que puedas usar el servidor sin empezar cada visita por su administración.
La pregunta era si esa comodidad bastaba para recomendarlo como NAS. Ya tenemos una respuesta. Sí lo recomendaría como NAS doméstico sencillo para principiantes, con hardware compatible y una copia independiente de los datos importantes. Lo que sostiene ese juicio es que también funcionaron las tareas menos vistosas: compartir archivos por red, retirar permisos y recuperar datos.
Para este análisis compartimos archivos, comprobamos los permisos y pusimos a prueba la recuperación de datos. Usamos una máquina virtual con dos discos de datos y una unidad de arranque separada.
Abrir una carpeta sin pensar en el servicio que hay debajo#
Files es un buen punto de partida. Movimos una carpeta de demostración a Documents con Cortar y Pegar y encontramos un archivo por su nombre desde la búsqueda global. Esa misma búsqueda permitió llegar a un ajuste. Son acciones conocidas. No necesitas aprender una forma nueva de organizar tus documentos para empezar.

Files en la instalación de prueba. Todo el contenido visible es de demostración.
No elegiría un NAS solo porque sepa mover una carpeta. Lo que valoro aquí es que esa tarea encaje en el resto del escritorio y puedas pasar de los documentos a las fotos sin cambiar de entorno. Para quien empieza, reduce la distancia entre instalar el servidor y hacer algo útil con él. Se entiende enseguida.
También probamos el acceso por red con SMB, el protocolo que permite abrir una carpeta del servidor desde otro ordenador. Desde Linux escribimos cuatro archivos de 64 MiB y una nota con una «ñ» en el nombre. Después los descargamos. Los cinco SHA-256 coincidieron con los originales.
El hash es una huella del contenido. Si coincide antes y después, tenemos una comprobación de integridad más útil que abrir la carpeta y ver que los nombres siguen ahí. En este caso viajaron 256 MiB de binarios, además de la nota. Todo llegó intacto.
El recurso compartido también nos funcionó muy bien con macOS. Las comprobaciones de integridad anteriores las hicimos desde Linux. No medimos velocidades: accedimos por un túnel, así que esas transferencias no servirían para comparar el rendimiento con otros NAS.
Dar acceso está bien. Poder retirarlo importa igual#
Compartir una carpeta no termina al conceder el permiso. También quieres saber qué ocurre cuando lo quitas. Lo comprobamos desde dos sesiones separadas, con una cuenta de prueba a la que se dio acceso a una carpeta concreta. Pudo abrir la nota guardada dentro.
Después se revocó el acceso. La misma ruta devolvió forbidden, es decir, acceso denegado. El permiso dejó de funcionar en Files web. Responde a una necesidad doméstica bastante habitual.
Ese resultado corresponde a la carpeta compartida desde el navegador. No lo extendería a todas las combinaciones de permisos SMB o de aplicaciones. Para esta review importa que el recorrido probado se pueda completar y deshacer. Y aquí funcionó.
Quitamos un disco y los archivos siguieron disponibles#
El almacenamiento es donde una interfaz agradable tiene que demostrar algo más. Para probar FailSafe usamos dos discos SATA virtuales de 8 GiB, presentados como HDD, y una unidad de arranque separada de 40 GiB. El sistema tenía cuatro CPU virtuales y 8 GiB de RAM.
FailSafe creó un espejo con los dos discos de datos desde la interfaz. Un espejo mantiene los datos en ambas unidades. En nuestra configuración, eso permite seguir trabajando si falta una de ellas, a costa de dedicar la capacidad de una unidad a esa protección. El disco de arranque quedó fuera.

Aviso de disco ausente después de arrancar la máquina virtual sin una de las unidades de datos.
Apagamos la VM, retiramos uno de los discos de datos y volvimos a arrancar. Umbrel mostró el aviso de unidad ausente. Los archivos siguieron disponibles por SMB y sus cinco hashes coincidieron de nuevo. Eso ya responde a una pregunta importante: en ese estado, el servidor continuó sirviendo los datos.
Faltaba recuperarlo. Añadimos un disco virtual nuevo y lanzamos la sustitución desde la interfaz. No reconectamos el anterior. Una hora después, la comprobación mostró el espejo ONLINE, los dos miembros esperados y cero errores de lectura, escritura o integridad.

El almacenamiento tras sustituir la unidad ausente por un disco virtual nuevo.
El registro de ZFS, el sistema que gestionaba ese almacenamiento, indica que reconstruyó 469 MiB en 14 segundos. Es el tiempo registrado para esta muestra. No esperaría lo mismo con varios terabytes. Los cuatro binarios, 256 MiB en total, volvieron a descargarse con sus hashes intactos.
La nota se reservó para otra prueba. Los cuatro binarios no se borraron ni se recuperaron desde una copia de seguridad. Así evitamos confundir una restauración con la conservación de los datos durante el cambio de disco. El espejo pasó el ensayo por sí mismo.
El límite es claro: simulamos un disco virtual ausente al arrancar. No fue una avería física ni una extracción en caliente. La máquina virtual se apoya en almacenamiento con su propia protección. Comprobamos la recuperación del espejo de Umbrel en esas condiciones.
El espejo no te devuelve un archivo que has borrado#
La protección frente a una unidad ausente resuelve un problema. Un borrado accidental plantea otro. Si borras un archivo, el espejo mantiene ese borrado en sus dos discos. Por eso quería comprobar también la copia de seguridad.
Configuramos una copia cifrada hacia un servidor SMB separado del equipo de prueba. El asistente terminó y la copia figuró como completada. Después borramos la nota del ensayo por SMB y comprobamos que había desaparecido de Files. Hasta ahí, el daño estaba hecho.
Con Rewind recuperamos esa nota desde la copia. Reapareció y su SHA-256 coincidió con el original. No fue un rescate desde la papelera. Para mí, esa comprobación aporta más que una pantalla anunciando que el backup terminó.
La restauración ensayada fue de un archivo. No probamos recuperar el sistema completo en otro equipo ni reconstruir todas las cuentas y aplicaciones desde cero. La copia necesita un destino duradero e independiente del NAS.
Las fotos tienen sentido aquí, con una biblioteca pequeña#
Photos completa bastante bien la idea del escritorio. En el primer recorrido importamos tres JPEG de demostración, abrimos una vista previa, marcamos un favorito y creamos un álbum. Ese trabajo seguía disponible después de reiniciar. Después ampliamos la muestra con diez fotografías y otro álbum.
Es poco contenido. Lo suficiente para ver cómo pasas de una carpeta a una colección que puedes recorrer desde el navegador, pero no para juzgar una fototeca de años. La segunda muestra tampoco tuvo la misma comprobación después del reinicio. No la daría por hecha.
No sustituiría mi biblioteca actual basándome solo en eso. Quedan fuera la sincronización desde el móvil, Live Photos y el comportamiento con grandes colecciones. Si la subida automática desde tu teléfono es imprescindible, compruébala antes de trasladar las fotos. Un álbum local no responde esa pregunta.
Aun así, Files y Photos dan al servidor una utilidad visible desde el principio. Puedes guardar documentos y ver imágenes sin que tu primera tarea sea desplegar cada aplicación por separado. Ese recorrido sí lo probamos.
Lo que aún no usaría como argumento para elegirlo#
Discover permite instalar aplicaciones. Instalamos IT-Tools y Memos, pero llegamos a la autenticación de Umbrel en la primera y al formulario de alta inicial en la segunda. No completamos tareas dentro de ellas. Por eso el catálogo acompaña el análisis, sin sostener el veredicto.
También arrancamos Alpine en modo live desde una ISO con Machines. No instalamos el sistema en su disco virtual ni medimos rendimiento. No conseguimos introducir texto en la consola con la herramienta de control que usamos. No pudimos determinar si el problema estaba en esa herramienta o en Machines.
Con las actualizaciones ocurre algo parecido. La consulta funcionó y el sistema indicó que 2.0 era la última versión disponible en ese momento. No había una nueva que instalar. No hemos probado el proceso de actualización.
En reposo, la VM sin aplicaciones añadidas usaba aproximadamente 1,6 GiB de RAM y no utilizaba swap. Durante seis intervalos de diez segundos, la CPU estuvo un 97–98 % inactiva. En esa muestra, el sistema dejaba margen dentro de los 8 GiB asignados. No es una medición de consumo eléctrico ni de carga con una biblioteca grande.
El hardware también importa. En nuestra VM los discos virtio no fueron elegibles para el almacenamiento interno, mientras que los presentados como SATA sí se detectaron. Eso afecta a cómo preparas una VM. No permite prometer compatibilidad con cualquier ordenador físico.
¿Lo elegiría para empezar un NAS doméstico?#
Sí, para quien quiere compartir archivos por red, organizar fotos locales y gestionar accesos desde un entorno comprensible. La recomendación ya tiene algo debajo del escritorio: los archivos siguieron disponibles al faltar un disco, el reemplazo terminó con los datos intactos y recuperamos un borrado desde una copia. Son necesidades concretas.
Mantendría una copia independiente desde el primer día. Y comprobaría antes de migrar cualquier función que sea imprescindible para ti, especialmente la biblioteca móvil, una aplicación concreta o la restauración completa. Nos queda comprobar cómo se comporta durante meses de uso.
Si ya tienes un NAS que funciona, con las carpetas, las aplicaciones y las copias resueltas, no veo motivo para moverlo todo solo por este escritorio. El cambio tendría que resolver una molestia concreta. La interfaz puede gustarte mucho y aun así no compensar una migración.
Para empezar desde cero, en cambio, umbrelOS 2.0 me parece una opción recomendable como NAS doméstico sencillo. Abres la carpeta, encuentras la foto y sigues con lo que estabas haciendo. Y ahora sabemos algo más: cuando faltó uno de los discos, esa carpeta siguió ahí.