Hay una pregunta que vuelve siempre que alguien empieza a montar un servidor en casa: ¿Proxmox, Unraid o TrueNAS?
Mi respuesta corta es bastante antipática: depende de qué problema tengas. Pero la respuesta útil es más concreta. Si quiero virtualización seria, uso Proxmox. Si quiero un servidor doméstico cómodo para discos de distintos tamaños, contenedores y medios, Unraid tiene muchísimo sentido. Si quiero almacenamiento robusto, ZFS bien tratado y un NAS que no vaya improvisando, TrueNAS sigue siendo una opción muy fuerte.
El error es tratarlos como si fueran tres sabores del mismo helado. No lo son. Se pisan en algunas zonas, claro. Los tres pueden levantar servicios. Los tres pueden guardar datos. Los tres pueden formar parte de un homelab decente. Pero cada uno empuja hacia una forma distinta de vivir con tu servidor.
Y eso importa más que la tabla de funciones.
En casa no gana el sistema con más casillas marcadas. Gana el que puedes mantener cuando son las once de la noche, hay una actualización pendiente, alguien necesita ver fotos, otro quiere Plex y tú no quieres convertir un martes normal en una guardia de datacenter.
mi forma de separar el problema#
Antes de elegir sistema, separaría el homelab en tres preguntas.
La primera: ¿qué va a ejecutar máquinas y servicios?
Aquí entran VMs, contenedores, Home Assistant, DNS, reverse proxy, automatizaciones, pruebas, laboratorio y esas máquinas que empiezan como “solo para probar” y acaban viviendo dos años.
La segunda: ¿dónde viven los datos importantes?
Fotos, documentos, backups, bibliotecas, dumps de bases de datos, configuraciones y cualquier cosa que no quieras reconstruir desde cero.
La tercera: ¿cuánto mantenimiento estás dispuesto a aceptar?
Esta es la pregunta que casi nadie se hace al principio. Montar algo es divertido. Mantenerlo seis meses después ya es otra historia. Un homelab familiar no debería depender de que estés inspirado cada domingo.
Con esas tres preguntas, la comparativa cambia bastante.
Proxmox: donde pongo la virtualización#
Proxmox es el sitio donde quiero ejecutar VMs y LXC con control de verdad.
Me gusta porque no intenta esconder demasiado. Ves nodos, storage, red, snapshots, backups, HA, consola, tareas y logs. Si algo falla, suele haber una forma razonable de entender qué ha pasado. A veces demasiado razonable, porque Proxmox te deja mirar tantas capas que puedes acabar investigando media tarde algo que era un cable o un DNS mal puesto.
Para virtualización, me parece la opción más seria de las tres. Levantar una VM limpia, moverla de nodo, ajustar CPU, RAM, discos, red, snapshots y backups se siente natural. En un cluster, además, Proxmox tiene una forma muy cómoda de ver el conjunto. No perfecta, pero sí lo bastante clara como para que el cerebro no tenga que reconstruir el mapa cada vez.
Donde Proxmox exige respeto es en el almacenamiento. Puede usar ZFS muy bien. Puede usar Ceph. Puede montar NFS o CIFS. Puede hacer muchas cosas. Precisamente por eso es fácil pasarse de listo.
He visto más problemas por diseños de storage demasiado ambiciosos que por Proxmox en sí. Un nodo con ZFS local y backups buenos es fácil de entender. Un cluster con almacenamiento distribuido, HA y varias redes empieza a pedir disciplina. Si la tienes, genial. Si no la tienes, vas a acabar con una arquitectura que parece profesional hasta el día que algo se rompe y no sabes por dónde entra el agua.
Mi regla con Proxmox en casa es simple: Proxmox para computación. Puede guardar cosas, claro, pero no quiero que sea el único sitio donde vive lo importante si no tengo backups probados.
Lo pondría para:
- VMs de servicios críticos.
- Laboratorio Linux.
- Home Assistant si quiero aislarlo bien.
- Contenedores LXC ligeros.
- Servicios que quiero poder mover o restaurar rápido.
- Pruebas que no quiero mezclar con el NAS.
No lo usaría como cajón único de todo. Esa tentación es peligrosa. Proxmox puede hacerlo, pero que pueda no significa que sea buena idea.
Unraid: el servidor doméstico cómodo#
Unraid tiene una virtud enorme: entiende bastante bien cómo vive la gente en casa.
No todo el mundo empieza con seis discos iguales comprados el mismo día. Mucha gente tiene un disco de 8 TB, otro de 12 TB, uno viejo de 4 TB y la intención poco realista de ordenar todo “cuando tenga tiempo”. Unraid encaja ahí mejor que casi cualquier alternativa.
Su modelo de array con paridad permite mezclar discos de distintos tamaños con bastante flexibilidad. No es ZFS. No busca serlo. Y eso, aunque a algunos nos moleste un poco por dentro, es parte de su gracia.
Para medios, backups domésticos, descargas, servicios Docker y uso familiar, Unraid es comodísimo. La comunidad es enorme, las plantillas ayudan, la interfaz es amable y montar un servidor útil no exige convertirse en administrador de sistemas. Eso tiene valor.
También tiene peajes.
El primero es rendimiento. Para muchas cargas domésticas va sobrado, pero no lo elegiría si mi prioridad es I/O serio de muchas VMs o bases de datos con carga constante sobre el array. Puedes usar caché en SSD, puedes afinar, puedes montar pools, pero si estás llegando a ese punto quizá el problema ya no es de Unraid.
El segundo es que la comodidad puede crear desorden. Es demasiado fácil instalar veinte contenedores, mapear volúmenes sin pensar, dejar rutas raras y acabar con un servidor que funciona por acumulación histórica. Unraid no te obliga a ser limpio. Eso es bueno al principio y peligroso después.
El tercero es que las VMs existen, pero no es donde yo las pondría como núcleo de virtualización. Para una o dos máquinas, perfecto. Para un entorno más serio, prefiero Proxmox.
Lo pondría para:
- Media server.
- Almacenamiento familiar grande.
- Backups de otros equipos.
- Docker doméstico sin demasiada ceremonia.
- Descargas, bibliotecas y servicios auxiliares.
- Discos de distintos tamaños aprovechados con cabeza.
No lo pondría como centro de un cluster de virtualización. Unraid es el buen mayordomo de los datos domésticos, no el jefe de operaciones de una plataforma de VMs.
TrueNAS: cuando el almacenamiento manda#
TrueNAS juega a otra cosa. Su pregunta principal no es “qué contenedores quieres instalar”, aunque ahora pueda hacerlo. Su pregunta real es “cómo quieres guardar datos de forma seria”.
Y ahí sigue siendo muy fuerte.
ZFS es una maravilla si lo entiendes y lo respetas. Snapshots, checksums, replicación, datasets, cuotas, compresión, scrubs y una forma muy sólida de detectar corrupción silenciosa. Para datos importantes, eso pesa.
Pero TrueNAS no es magia. ZFS pide planificación. Le gustan los discos pensados como conjunto. Le gusta que entiendas vdevs. Le gusta que no cambies discos al azar esperando la flexibilidad de Unraid. Si quieres crecer metiendo cualquier disco que tengas por casa, TrueNAS puede frustrarte.
A cambio, cuando el objetivo es tener un NAS serio para fotos, documentos, backups y datasets bien separados, TrueNAS me da confianza. Más que por la interfaz, por la filosofía. Te empuja a pensar el almacenamiento antes de llenarlo. Eso es incómodo y sano.
Donde soy más frío es con las apps. TrueNAS ha mejorado mucho, pero no lo elegiría como plataforma principal de aplicaciones si ya tengo Proxmox o Unraid. No porque no pueda, sino porque prefiero que el NAS sea aburrido. Un NAS aburrido es un NAS feliz.
Si cada actualización del NAS también afecta a diez servicios domésticos, he mezclado capas. A veces compensa. Muchas veces no.
Lo pondría para:
- NAS principal con ZFS.
- Backups importantes.
- Replicación entre equipos.
- Documentos, fotos y datos familiares.
- Shares SMB o NFS bien definidos.
- Almacenamiento que quiero mantener limpio durante años.
No lo pondría como plataforma general de cacharreo. TrueNAS puede correr apps, pero mi instinto es no convertir el sistema que guarda los datos en el parque infantil.
la arquitectura que más me gusta en casa#
Si pudiera diseñar sin mirar demasiado el bolsillo, separaría roles.
Proxmox para ejecutar. TrueNAS o Unraid para guardar. Backups fuera de ambos.
Un ejemplo razonable sería:
- Un mini PC con Proxmox para VMs y servicios.
- Un NAS con TrueNAS si quiero ZFS serio.
- Unraid si tengo discos mixtos y priorizo comodidad doméstica.
- Un disco externo o segundo destino para backups.
- Una copia externa de lo irremplazable.
No hace falta que todo esté encendido en modo enterprise. Tampoco hace falta montar tres máquinas si el presupuesto o el espacio no acompañan. Pero conceptualmente me gusta esa separación: computación por un lado, almacenamiento por otro, recuperación por otro.
Cuando mezclo todo, gano simplicidad inicial. Pierdo claridad cuando algo falla.
Si solo pudiera tener una máquina, elegiría según el uso principal.
Si voy a ejecutar muchas VMs, Proxmox.
Si voy a guardar medios, backups y correr unos cuantos contenedores, Unraid.
Si mi prioridad son datos importantes y almacenamiento robusto, TrueNAS.
La clave está en no mentirse. Si el servidor va a ser básicamente Plex, copias de seguridad y cuatro contenedores, montar un cluster Proxmox con Ceph puede ser una forma muy elegante de complicarte la vida. Si vas a probar redes, VMs, snapshots y laboratorios, Unraid puede quedarse corto como hipervisor principal. Si quieres meter discos de cualquier tamaño cada pocos meses, TrueNAS te va a mirar con cara de profesor decepcionado.
mantenimiento: la parte que decide de verdad#
El mejor sistema es el que sabes actualizar sin miedo.
Proxmox pide mirar estado del nodo, backups, storage y VMs antes de tocar. En cluster, también quorum, HA y migraciones. No es difícil, pero hay que hacerlo.
Unraid pide vigilar discos, paridad, plugins, contenedores y caché. Es más amable, pero la amabilidad no elimina el mantenimiento. Solo lo hace menos hostil.
TrueNAS pide respetar ZFS, hacer scrubs, revisar alertas, planificar capacidad y no improvisar con discos. Si lo tratas bien, te devuelve mucha estabilidad. Si lo tratas como una caja USB gigante, te acabará enseñando modales.
En casa, el mantenimiento también tiene una dimensión humana. ¿Quién sufre si el sistema cae? ¿Solo tú? ¿La familia? ¿La tele? ¿Las fotos? ¿La domótica? Cuanta más gente depende del servicio, menos gracia tiene experimentar en caliente.
Por eso separo producción doméstica y laboratorio. El sitio donde viven las fotos no debería ser el mismo donde estoy probando una beta rara porque vi un vídeo a medianoche.
mi recomendación final#
No elegiría uno como ganador universal.
Elegiría Proxmox si el centro del homelab son VMs, aislamiento, laboratorio, HA o una infraestructura que quiero entender por capas.
Elegiría Unraid si quiero un servidor doméstico práctico, con discos mixtos, media, Docker cómodo y una curva de mantenimiento razonable.
Elegiría TrueNAS si lo que más me importa es almacenamiento serio, ZFS, snapshots, datasets limpios y datos que quiero cuidar durante años.
Mi combinación favorita sería Proxmox más un NAS separado. Si ese NAS debe ser Unraid o TrueNAS depende del tipo de discos y de cuánto quiera priorizar comodidad frente a rigor ZFS.
Y si estás empezando, no montes la arquitectura más compleja que puedas permitirte. Monta la más simple que puedas entender dentro de seis meses. Esa es la que sobrevive.
El homelab no se gana en el primer despliegue. Se gana el día que algo falla y puedes arreglarlo sin convertir la casa en una incidencia abierta.