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PETG, PLA y ASA: qué filamento usar y cuándo (guía desde la experiencia real)

·1800 palabras·9 mins
Guía filamentos impresión 3D: PLA vs PETG vs ASA

Cuando empiezas a imprimir en 3D, la decisión de filamento parece sencilla: PLA. Todo el mundo usa PLA. Es fácil, barato, y viene en cualquier color que puedas imaginar. Pero en algún momento imprimes algo, lo pones en el sitio que es, y al mes siguiente lo encuentras deformado porque estaba cerca de una fuente de calor. O lo dejas en el balcón y el sol lo dejó en un estado lamentable.

Ese es el momento en que te preguntas si hay algo mejor. Y la respuesta es que depende de para qué.

Llevo años imprimiendo piezas para mi homelab: soportes para cables, carcasas para SBCs, organizadores Gridfinity, brackets para montar hardware al rack. He pasado por todos los materiales comunes y he aprendido a elegir según el contexto, no por costumbre.

PLA: el filamento de entrada que tiene más vida útil de lo que parece
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PLA es poliácido láctico. Viene de almidón de maíz, es biodegradable en condiciones ideales, y es el material más fácil de imprimir que existe. A 200 grados de temperatura de boquilla y sin cama caliente, la mayoría de las impresoras modernas lo manejan perfectamente.

Las ventajas son reales. Es el filamento más preciso para detalles finos porque no produce warping (curvado de bordes) en piezas pequeñas o medianas. Es el más económico, entre 15 y 25 euros el kilo de una marca decente. Admite velocidades de impresión altas sin problemas. Y tiene la mejor relación entre facilidad y calidad de superficie.

Pero el PLA tiene un límite de temperatura que lo excluye de muchas aplicaciones funcionales.

La temperatura de deflexión bajo carga del PLA estándar ronda los 55-60 grados Celsius. Lo que significa que una pieza dentro de un coche aparcado en verano (donde el interior puede llegar a 70-80 grados) va a deformarse. Un soporte para cables cerca de un servidor que genere calor puede doblarse. Un engranaje en un mecanismo que genere fricción puede deformarse.

Para homelab, uso PLA cuando la pieza va a estar en un entorno controlado con temperatura ambiente normal. Organizadores de cajón, decoración, carcasas de uso ligero, prototipos para verificar geometría antes de imprimir en otro material. Todo eso es PLA.

Lo que no hago en PLA: nada que vaya a estar cerca de una fuente de calor, nada que vaya al exterior, y nada que tenga que aguantar mucha presión mecánica sostenida.

PLA+ y sus variantes
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Hay una versión llamada PLA+ que mejora algo la resistencia al impacto y la temperatura, llegando a unos 65-70 grados en algunos fabricantes. No es un cambio radical, pero para piezas de interior que van a recibir algo de esfuerzo mecánico, el PLA+ es una mejora razonable sin complicar la impresión.

Algunos fabricantes llaman PLA HT (High Temp) a versiones con temperatura de deflexión más alta, llegando a 80-90 grados. Estos requieren una temperatura de boquilla más alta (210-225 grados) y cama caliente a 60-70 grados. Ya no son tan fáciles de imprimir, pero tampoco llegan a la dificultad del PETG.

PETG: el material que debería ser el estándar
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PETG es tereftalato de polietileno glicolizado. Es básicamente la misma familia de plástico que las botellas de agua, pero modificado para impresión FDM. Y cuando lo descubres después de meses con PLA, sientes que has estado limitándote sin necesidad.

Las propiedades que lo hacen interesante para homelab son tres: temperatura de deflexión de 70-85 grados, mucha mejor resistencia al impacto que el PLA, y prácticamente ninguna absorción de humedad en condiciones normales de uso.

Eso último importa más de lo que parece. El PLA, especialmente en zonas costeras o húmedas, puede absorber humedad del ambiente y degradar la calidad de impresión si no guardas los rollos en cajas selladas. El PETG es mucho más indulgente.

La temperatura de deflexión más alta significa que puedo poner piezas PETG en lugares donde el PLA no funcionaría. Soporte para el Mac mini, bracket para un ventilador de rack, carcasa para un sensor cerca de un servidor. Todo eso que en PLA sería un riesgo, en PETG no lo es.

En cuanto a impresión, el PETG necesita entre 230 y 245 grados de boquilla y cama caliente a 70-85 grados. La mayoría de impresoras modernas llegan sin problema. Lo que cambia respecto al PLA es que el PETG tiene tendencia a hacer hilos finos entre partes separadas del modelo, lo que en el mundillo se llama stringing. Con la configuración de retracción bien ajustada desaparece casi completamente, pero requiere un par de pruebas que el PLA no necesita.

También es más pegajoso. Las capas del PETG se adhieren unas a otras con más fuerza que el PLA, lo que da piezas más resistentes pero también puede dificultar el cambio de filamento o la extracción de soportes. Para modelos con geometría compleja que necesita muchos soportes internos, puede ser frustrante.

Mi configuración estándar para PETG en la Prusa Core One: boquilla a 235 grados, cama a 80 grados, velocidad al 70% de la velocidad de PLA. Los primeros centímetros de altura lentos para que la primera capa se adhiera bien.

Cuándo el PETG es la respuesta correcta
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Piezas funcionales de interior con algo de exposición térmica. Soportes de hardware. Carcasas para electrónica que genera algo de calor. Conectores y clips que van a recibir presión repetida. Cualquier cosa que vaya a vivir cerca de un servidor, una fuente de alimentación, o un equipo de red.

También es mi elección para piezas que tienen que verse bien. El acabado de superficie del PETG es más brillante que el PLA mate, lo que le da un aspecto más profesional a carcasas y piezas decorativas funcionales.

El precio es similar al PLA, entre 18 y 28 euros el kilo de calidad.

ASA: cuando el exterior o los rayos UV entran en la ecuación
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ASA es acrilonitrilo estireno acrilato. Es el primo del ABS que aprendió a comportarse bien bajo la luz ultravioleta. Y si alguna vez has dejado una pieza ABS al sol directo, sabes que el ABS se degrada, se vuelve quebradizo, y pierde color en meses.

El ASA no hace eso. Es el material de elección para cualquier cosa que vaya al exterior.

Yo lo uso para carcasas de sensores exteriores, brackets de cámara que van fuera, y cualquier pieza que tenga que aguantar lluvia, sol directo, y temperaturas de entre -10 y 90 grados sin quejarse. Para eso no hay rival en la gama de filamentos comunes.

La temperatura de deflexión del ASA ronda los 95-100 grados, más alta que el PETG. La resistencia química es también superior.

Pero imprimir ASA no es tan sencillo. Necesita 240-260 grados de boquilla y 90-110 grados de cama caliente. Y tiene el mismo problema de warping que el ABS: si hay corrientes de aire durante la impresión, los bordes de la pieza se despegan y la impresión se arruina. Necesitas una impresora con cámara cerrada o al menos una buena cubierta para evitar las corrientes de aire.

En mi Prusa Core One, el ASA funciona razonablemente bien porque el entorno de impresión es bastante controlado, pero en comparación con el PETG es notablemente más caprichoso. Las piezas grandes con mucha superficie de base son las más problemáticas. Las piezas pequeñas y medianas salen bien con consistencia.

También huele. El ASA emite vapores durante la impresión que son desagradables y potencialmente dañinos en espacios cerrados sin ventilación. Imprimo ASA con la ventana del cuarto abierta o con el extractor de aire puesto.

Si no necesitas resistencia UV, el PETG es mejor opción en casi todos los casos. El ASA tiene sentido específicamente para el exterior o para piezas que van a recibir mucho calor prolongado.

La guía de decisión que uso yo
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Con el tiempo he llegado a un proceso bastante simple:

¿La pieza va al exterior o va a recibir luz solar directa? ASA. Sin excepción.

¿La pieza está en interior pero cerca de fuentes de calor (servidor, impresora, electrodoméstico)? PETG.

¿La pieza va a recibir golpes o presión mecánica sostenida? PETG. El PLA es más frágil ante impacto.

¿Es un prototipo para verificar geometría o una pieza decorativa en entorno controlado? PLA. Más rápido de imprimir, más barato, y la precisión dimensional es ligeramente mejor.

¿Es una pieza que nunca está cerca de calor, no recibe estrés mecánico, y quiero terminarla rápido? PLA.

En la práctica, el 60% de lo que imprimo es PETG porque la mayoría de mis piezas son funcionales y no quiero preocuparme por los límites del PLA. El 30% es PLA para prototipos y organización de interior. El 10% es ASA para lo que va fuera o necesita aguantar mucho calor.

Almacenamiento: el detalle que arruina impresiones sin que lo veas
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El PETG es resistente a la humedad en condiciones de uso, pero en almacenamiento es otra historia. Si el rollo de filamento absorbe demasiada humedad del ambiente mientras está guardado, imprime con pequeñas burbujas, hace más stringing del normal, y el acabado de superficie es peor.

Guardo todos mis filamentos en cajas herméticas con bolsas desecantes de sílice. Las cajas de plástico con junta de goma de tiendas de cocina o almacenaje funcionan perfectamente para esto. Cada vez que abro un rollo nuevo, lo pongo directo a la caja cuando termino de usarlo.

Si tienes un rollo que ha estado expuesto al ambiente mucho tiempo y nota que la impresión ha empeorado, un secador de filamento (o incluso el horno a 45-50 grados durante unas horas) puede recuperarlo.

Para el ASA este proceso de secado es más importante todavía porque absorbe humedad más rápido que el PETG.

Lo que no mencionan los tutoriales de YouTube
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La mayoría de comparativas de filamentos hablan de resistencia en abstracto. Lo que menos se menciona es el coste real de la experimentación.

Cada material nuevo requiere unas cuantas impresiones de calibración para dar con la temperatura óptima, la retracción correcta, y la velocidad adecuada. Eso es filamento gastado, tiempo de impresora, y en el caso del ASA, potencialmente una pieza despegada a mitad de impresión que tienes que empezar de cero.

Mi recomendación para alguien que está empezando: domina el PLA primero. Cuando tengas la impresora bien calibrada con PLA, el salto al PETG es relativamente suave. El ASA viene después, cuando ya tienes criterio para diagnosticar problemas de impresión.

No intentes imprimir ASA como primera experiencia con materiales técnicos. Es una forma de frustrarse con el material justo cuando el problema probablemente está en la calibración de la impresora.

La buena noticia es que una vez que tienes los tres perfiles ajustados, cambiar entre materiales es simplemente cambiar el perfil y esperar a que la cama y la boquilla lleguen a temperatura. Lo complicado es el trabajo de calibración inicial, que solo hay que hacer una vez por material.