Llevo meses usando Klipper en vez del firmware de fábrica. La diferencia en calidad de impresión y velocidad es real. Te cuento el proceso de instalación, qué ganás y qué perdes.
Antes de tener OctoPrint, mi relación con la impresora 3D era físicamente exigente. Copiar el archivo en una tarjeta SD, llevarla a la impresora, insertarla, navegar los menús con la ruedecita, iniciar la impresión, y quedarte cerca por si algo iba mal. Si necesitabas cancelar o ajustar algo, tenías que ir hasta la máquina.
Ahora inicio impresiones desde el sofá, veo la webcam en tiempo real, recibo notificaciones cuando algo falla, y el historial de impresiones está en un servidor de mi red local. Eso es lo que hace OctoPrint.
Pasé dos años muy tranquilo con Pi-hole. Funcionaba, bloqueaba anuncios, tenía buenas listas comunitarias y no me daba problemas. Pero hace unos seis meses, mientras reorganizaba mi stack de red, decidí probar AdGuard Home “por curiosidad”. Ese “por curiosidad” lleva seis meses funcionando en producción y Pi-hole lleva seis meses sin arrancar.
Esta no es una entrada sobre que Pi-hole sea malo. Es sobre que AdGuard Home encaja mejor en mi caso concreto, por razones específicas que intento explicar aquí.
Un agente de IA que monitoriza tu infraestructura, revisa el email y ejecuta comandos en tu clúster K3s. Sin SaaS, sin datos que salen de tu red. Esto es lo que monté y lo que aprendí tras meses usándolo.
Después de perder datos por un nodo caído, instalé Longhorn en mi clúster K3s. Réplicas automáticas, backups a MinIO y snapshots integrados. Esto es lo que tendrías que saber antes de que te pase lo mismo.
Durante años guardé recetas como marcadores de Chrome. Luego en Notion. Luego en una carpeta de Obsidian. Ninguno funcionó bien. Mealie sí. Te cuento cómo lo monté y qué hace que marque la diferencia.
Llevo años con ambos sistemas en producción. UniFi tiene la mejor experiencia de usuario que existe en prosumer. MikroTik tiene una potencia que ningún router de consumo puede tocar. Y los dos me han dado problemas que no esperaba. Aquí va lo que aprendí.
Tres filamentos distintos, tres materiales con personalidades radicalmente diferentes. Después de imprimir cientos de piezas funcionales para homelab, organización y uso diario, tengo opiniones fuertes sobre cuándo usar cada uno.
Llevo tres años con un Synology DS1621+ en producción. He considerado cambiarlo dos veces, y las dos veces decidí quedarme. Aquí está todo lo que aprendí sobre NAS para homelab.
He usado WireGuard a pelo y Tailscale. Los dos me gustan, los dos resuelven problemas reales y los dos se convierten en mala elección si los usas por postureo técnico. Te cuento cuándo elijo cada uno y por qué dejé de buscar una respuesta universal.
Montar tu propio servidor de correo en casa es una de esas ideas que suenan increíbles a las dos de la mañana y bastante peores a las nueve de la mañana del día siguiente. Yo he estado en los dos estados mentales. Primero la ilusión de tener control total. Luego el baño de realidad cuando empiezas a pelearte con SPF, DKIM, DMARC, reputación IP, puertos bloqueados y filtros antispam que te miran con sospecha aunque no hayas hecho nada raro.
Cuando tienes un servidor, SSH y un script de Bash funcionan bien. Cuando tienes tres, copiar y pegar comandos todavía es manejable. Cuando llegas a cinco o más, necesitas Ansible.
Yo descubrí Ansible cuando mi homelab pasó de 2 a 8 nodos. Mantener actualizados los sistemas, desplegar configuraciones, instalar paquetes, todo eso manualmente se volvió insostenible. Un día actualicé 7 servidores pero olvidé el octavo. Obvio, ese fue el que falló en producción días después.