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local-lvm en Proxmox: por qué en un nodo está activo y en otro no, y cómo no sacar conclusiones torpes

·2204 palabras·11 mins
Una de las cosas que más me gustan de Proxmox es que te deja ver bastante verdad si preguntas bien. Una de las cosas que más me fastidian es que también te deja interpretar mal esa verdad si vas demasiado deprisa. local-lvm es un ejemplo perfecto. Esta madrugada estuve comparando el estado de almacenamiento de tres nodos del mismo cluster. En dos de ellos, local-lvm aparecía activo, con su thin pool funcionando y varios discos locales viviendo ahí. En el tercero, la historia era otra. local-lvm salía inactivo y el sistema escupía un mensaje bastante poco ambiguo. no such logical volume pve/data.

Storage CIFS en Proxmox: cuando parece montado pero te responde "Host is down"

·2153 palabras·11 mins
Hay fallos que se agradecen porque son honestos. El servicio no arranca, el nodo se cae o el storage sale claramente inactivo y ya sabes que toca arreglar algo. Luego están los otros, los que te miran a la cara con media verdad. Esta madrugada me encontré justo uno de esos en Proxmox. Tenía un storage CIFS configurado en el cluster para usarlo con ISOs, backups puntuales y algún archivo compartido. Nada exótico. Lo raro fue esto. En dos nodos el recurso seguía apareciendo montado, el mount lo enseñaba sin rubor y, si te quedabas en la superficie, podías pensar que el problema era menor. Pero en cuanto intentaba tocar ese punto de montaje con df -h, la respuesta era bastante menos diplomática. Host is down.

pvesm status en Proxmox: cómo leo el almacenamiento de verdad y qué señales no ignoro

·2256 palabras·11 mins
Hay comandos que parecen poca cosa y luego te acaban enseñando medio estado del sistema si los lees con un poco de mala leche. pvesm status es uno de esos. Mucha gente lo abre, confirma que hay varios active, ve porcentajes que no dan miedo inmediato y pasa a otra cosa. Yo ya no lo hago así. Con los años he aprendido que el almacenamiento en Proxmox rara vez te avisa con un único dramatismo limpio. Más bien va dejando señales pequeñas. Un storage que sigue activo pero ya va demasiado lleno. Un local-lvm que aparece inactivo y no sabes si es normal o una chapuza heredada. Un backup server que aún aguanta, pero está más cerca del borde de lo que te gustaría admitir. Nada de eso suena a tragedia instantánea. Precisamente por eso conviene mirar bien.

Cómo reviso la salud de un cluster Proxmox en dos minutos antes de tocar nada

·2689 palabras·13 mins
Hay días en los que Proxmox te mira con cara de niño bueno. Todo verde, ninguna alarma fea, la interfaz carga rápido y uno empieza a pensar que quizá hoy sí puede tocar cosas sin pagar peaje. A mí ese momento me da exactamente la reacción contraria. Cuando un cluster parece demasiado tranquilo, me obligo a revisar lo básico antes de hacer nada que pueda mover piezas importantes. Lo digo porque ya he aprendido que el desastre raro casi nunca empieza con una explosión cinematográfica. Empieza con una confianza tonta. Un reinicio que parecía inocente. Una actualización lanzada deprisa. Una VM que mueves de nodo porque sí. Dos minutos después estás preguntándote por qué HA no se comporta como esperabas o por qué Corosync decide ponerse estupendo justo hoy.

Backups por NFS en homelab: cómo valido el montaje antes de llenar el disco local

Hay una clase de fallo que me parece bastante peor que un error claro. El fallo silencioso. El que no rompe con estruendo, no manda una alarma espectacular y no te deja un log rojo diciendo “esto ha salido mal”. Solo sigue adelante, aparenta normalidad y mientras tanto te está preparando una hostia para más tarde. Eso fue exactamente lo que me obsesionó con mis backups por NFS. El problema no era que el backup remoto se cayera. Eso puede pasar. El problema era algo más traicionero. El montaje remoto no estaba donde debía, el script aún tenía un camino alternativo local, y la combinación de ambas cosas podía convertir una copia supuestamente segura en un proceso bastante eficiente llenando el disco del host.

LXC vs VM en Proxmox: dónde ahorro recursos de verdad y dónde prefiero una máquina virtual

Hay una discusión que aparece cada poco en cualquier grupo de Proxmox. LXC o VM. Como si hubiera que casarse con una sola cosa y defenderla hasta el final de los tiempos. Yo hace tiempo que me bajé de esa pelea porque en la práctica no me sirve para nada. En mi homelab uso las dos. Y cuanto más tiempo llevo con Proxmox, más claro tengo que la decisión buena no sale de una religión técnica. Sale de saber qué servicio tienes delante y cuánto castigo te puede devolver si eliges mal.

mDNS en homelab: por qué .local va bien para cuatro cosas y no sustituye a un DNS decente

·2079 palabras·10 mins
Hay tecnologías que funcionan tan bien en una demo corta que te hacen pensar que ya has resuelto un problema entero. mDNS es una de ellas. Conectas un dispositivo, aparece con su nombre, abres equipo.local y durante un momento todo parece civilizado. Luego pasa una semana, metes un par de VLANs, pruebas desde otro sistema operativo, intentas usar el mismo nombre desde VPN o desde otra subred, y descubres que el invento no estaba roto. Simplemente estaba resolviendo un problema mucho más pequeño del que tú querías arreglar.

Cloud-init en Proxmox: así preparo plantillas útiles y levanto VMs Linux en minutos

Hay una fase bastante cutre en casi todo homelab con Proxmox. La de decirte a ti mismo que levantar una VM nueva son cinco minutos y luego echar media hora repitiendo siempre lo mismo. Crear la máquina, montar ISO o importar imagen, tocar red, meter clave SSH, actualizar paquetes, instalar cuatro utilidades, corregir alguna tontería del hostname y cruzar los dedos para no haber dejado un usuario raro o una configuración vieja de otra prueba. No es un drama, pero tampoco es serio.

Cómo reparto las VMs en mi cluster Proxmox para no convertir un nodo en el pringado de la casa

Una de las ideas más engañosas cuando montas un cluster de Proxmox en casa es pensar que repartir cargas significa dejar todos los nodos parecidos. Mismo número de máquinas, memoria parecida, CPU más o menos compensada y una satisfacción estética bastante sospechosa cuando miras la interfaz. Yo he pasado por ahí y no lo recomiendo demasiado. Con el tiempo he acabado prefiriendo otra cosa. Menos simetría bonita y más intención. Un nodo puede ser el más fuerte y cargar con lo pesado. Otro puede quedarse con servicios persistentes pero tranquilos. Otro puede ser el comodín para mantenimiento, failover o experimentos. Eso, en la práctica, me ha dado un cluster mucho más cómodo que intentar jugar a la igualdad perfecta.

Corosync en Proxmox: por qué la red del cluster no puede ir mezclada con todo

Hay una fase muy concreta en cualquier homelab con Proxmox en la que uno se viene arriba. Montas el cluster, ves los nodos juntos en la interfaz, pruebas una migración y piensas que ya está, que lo serio era llegar hasta ahí. Luego pasan unas semanas, metes más carga, empiezas a mover backups, storage, tráfico de servicios, alguna copia pesada, algún reinicio tonto de switch, y descubres la parte menos sexy del asunto. El cluster no vive de la ilusión. Vive de red estable.

Proxmox cluster de 3 nodos en mini PCs: lo que haría distinto después de montarlo en casa

Hay un punto en todo homelab un poco serio en el que un solo servidor deja de tener gracia. No porque no sirva, sino porque se convierte en un cuello de botella para todo. Mantenimiento, pruebas, reinicios, cambios de disco, errores tontos, ganas de experimentar. De repente cualquier cosa toca demasiado. Ahí es donde un cluster de Proxmox empieza a tener sentido. Yo llevo tiempo con un cluster pequeño de tres nodos y la experiencia me ha convencido de algo bastante concreto. Para casa, tres mini PCs bien elegidos me parecen una de las mejores formas de entrar en clustering de verdad sin irte al absurdo del rack enterprise ni al caos de reciclar hardware que nunca quiso trabajar junto.

Ceph en homelab: cuándo merece la pena y cuándo solo te roba horas

Ceph tiene muy buena prensa en el mundo homelab. Es normal. Sobre el papel suena brillante. Almacenamiento distribuido, replicación, tolerancia a fallos, integración muy seria con Proxmox y la sensación de que estás montando algo que se parece a un entorno de verdad. El problema es que, cuando bajas del PowerPoint al salón de casa, Ceph también te recuerda muy rápido que no le importan tus ilusiones. Yo no lo digo desde fuera. Lo tengo corriendo en un cluster pequeño de Proxmox y me gusta. De hecho, me sigue pareciendo una de las piezas más potentes que puedes montar en casa si sabes muy bien por qué la estás montando. Pero también creo que muchísima gente lo recomienda demasiado pronto, como si fuera el siguiente paso natural después de instalar tres nodos y aprender a pronunciar “quorum” sin pestañear.