Separar la red de casa no va de hacer un diagrama bonito. Va de que una prueba rara no pueda romper el WiFi, las cámaras, el DNS o los servicios que usa la familia.
Proxmox, Unraid y TrueNAS no compiten exactamente por lo mismo. El error típico es pedirle a uno que haga el trabajo del otro y luego culpar al software.
Immich mola mucho, pero las fotos familiares no son un laboratorio. Antes de venderlo como nube privada hay que preparar backups de verdad y probar cómo se sale del agujero.
La alta disponibilidad en casa suena preciosa hasta que descubres que también duplica mantenimiento, consumo y formas raras de romper cosas. Esta es mi línea roja.
Exponer servicios desde casa no va de elegir una herramienta ganadora. Va de separar lo público, lo privado y lo administrativo para no acabar con el router lleno de agujeros.
Paperless-ngx puede ser una de las mejores piezas de un homelab doméstico, pero solo si dejas de tratarlo como una demo bonita y empiezas a pensar en entrada, búsqueda, copias y recuperación.
Una red de homelab tiene que proteger la casa sin complicarle la vida a la casa. Esta es la separación que sí haría y la que me parece postureo peligroso.
Un homelab serio necesita saber qué se levanta primero cuando todo falla. No por paranoia, sino porque el día malo llega y no conviene improvisar con la casa mirando mal.
El self-hosting tiene una fase de luna de miel peligrosísima. Descubres que puedes montar casi cualquier cosa en Docker, encuentras listas infinitas de “awesome self-hosted” y empiezas a sustituir servicios como quien cambia cromos. Gestor de contraseñas, fotos, notas, RSS, automatizaciones, documentos, bookmarks, monitorización, dashboards, VPN, recetas, PDF, analítica, chat, Git, backups. Todo parece razonable por separado.
Luego pasan unos meses y aparece la factura real. No siempre en euros. La factura llega en actualizaciones, backups, migraciones, bases de datos rotas, logs raros, certificados caducados, móviles que no sincronizan, contenedores abandonados y pequeñas obligaciones que nadie te avisó que venían con el pack de libertad digital.