Llevo tres años cambiando de hardware homelab y cometiendo los mismos errores que todos al principio. Empecé con una Raspberry Pi, di el salto a un PC viejo de torre, y después de varios recorridos y facturas de luz más altas de lo que me esperaba, llegué a los mini PCs. Hoy mi homelab principal corre sobre un Minisforum MS-01 y un par de nodos más pequeños, y estoy razonablemente contento.
Durante años fui usuario de Plex. Lo consideraba la solución definitiva para tener mi biblioteca de películas y series accesible desde cualquier dispositivo. Luego llegaron los cambios en las condiciones del servicio, la cuenta online obligatoria para acceder a tu propio servidor en red local, y la dirección cada vez más claramente orientada a convertirlo en otra plataforma de contenido de pago.
No digo que Plex sea malo. Sigue siendo muy bueno en muchas cosas. Pero cuando empecé a investigar alternativas, encontré Jellyfin y me di cuenta de que no necesito Plex para lo que yo hago.
Este no es un post de teoría sobre IA. Es lo que realmente tengo montado, lo que ha funcionado, lo que no, y por qué creo que la forma en que muchas empresas están aproximándose a los agentes de IA está mal planteada.
Contexto: gestiono la distribución de varias marcas de cosmética de lujo en España. Marcas con catálogos grandes (cientos de productos), terminología muy específica (ingredientes activos, protocolos de tratamiento, formaciones de terapeuta), y materiales que constantemente hay que adaptar: manuales, fichas de producto, presentaciones para clientes, contenido para redes sociales.
Antes de Uptime Kuma, mi sistema de monitorización consistía en abrir el navegador, escribir la IP de cada servicio y ver si respondía. Funciona, pero está lejos de ser un sistema. Un día me enteré de que un servicio llevaba 14 horas caído porque nadie (yo incluido) lo había comprobado manualmente en ese tiempo.
Eso fue hace dos años. Desde entonces tengo Uptime Kuma corriendo en el homelab y me avisa antes de que yo me dé cuenta de que algo falla. Con cuarenta y tantos monitores configurados, es el servicio que más uso en el día a día aunque sea el que menos veo, precisamente porque cuando funciona bien no necesita atención.
Perdí tres meses de trabajo una vez. No en un homelab, en un servidor de producción, pero la lección se me quedó grabada. Desde entonces tengo una regla no negociable: si no hay backup verificado, no existe.
Durante mucho tiempo usé las snapshots de Proxmox como backup. Es cómodo y rápido, pero es una trampa. Las snapshots viven en el mismo almacenamiento que las VMs. Si falla el disco, pierdes las VMs y las snapshots de golpe. Eso no es un backup, es una ilusión de seguridad.
Durante mucho tiempo pensé que los racks de 19 pulgadas eran la única solución seria para organizar un homelab. Luego miré los precios. Un rack de pared de 6U de marca decente ronda los 80-120 euros, los panels ciegos son absurdamente caros para lo que son, y los soportes específicos para mini PCs o SBCs te los inventas tú porque nadie los fabrica.
O te los imprimes.
Hace dos años tenía mi homelab montado en dos estantes de madera de Ikea. Los Minisforum apilados con separadores de goma. Los ZimaBoard colgando de sus propios cables. Un Switch TP-Link en equilibrio sobre lo que pillase. Funcionaba, pero era un desastre visual y también práctico, porque cuando tenía que revisar algo físicamente perdía cinco minutos identificando qué cable iba a qué máquina.
Si llevas tiempo con el homelab, en algún momento llegaste al punto donde tienes cinco o seis servicios corriendo y necesitas acceder a todos por nombre de dominio en vez de por IP y puerto. Ahí es donde entra el reverse proxy.
Los dos más populares son Nginx Proxy Manager y Traefik. Los he usado los dos en producción, en momentos distintos de la vida de mi homelab, y tengo opiniones formadas sobre cuándo usar cada uno.
Un agente de IA que monitoriza tu infraestructura, revisa el email y ejecuta comandos en tu clúster K3s. Sin SaaS, sin datos que salen de tu red. Esto es lo que monté y lo que aprendí tras meses usándolo.
Durante años guardé recetas como marcadores de Chrome. Luego en Notion. Luego en una carpeta de Obsidian. Ninguno funcionó bien. Mealie sí. Te cuento cómo lo monté y qué hace que marque la diferencia.
Llevo tres años con un Synology DS1621+ en producción. He considerado cambiarlo dos veces, y las dos veces decidí quedarme. Aquí está todo lo que aprendí sobre NAS para homelab.
He usado WireGuard a pelo y Tailscale. Los dos me gustan, los dos resuelven problemas reales y los dos se convierten en mala elección si los usas por postureo técnico. Te cuento cuándo elijo cada uno y por qué dejé de buscar una respuesta universal.
Montar tu propio servidor de correo en casa es una de esas ideas que suenan increíbles a las dos de la mañana y bastante peores a las nueve de la mañana del día siguiente. Yo he estado en los dos estados mentales. Primero la ilusión de tener control total. Luego el baño de realidad cuando empiezas a pelearte con SPF, DKIM, DMARC, reputación IP, puertos bloqueados y filtros antispam que te miran con sospecha aunque no hayas hecho nada raro.