
Cuando construyes un homelab, tarde o temprano llega el momento en que necesitas un sitio donde guardar tus cosas. Un sitio de verdad, no un disco externo USB conectado a la Raspberry Pi que se desconecta cada vez que alguien mira el cable feo. Necesitas un NAS.
He pasado por varios pasos en esta evolución. Empecé con una Raspberry Pi con discos adjuntos. Luego intenté armar algo con un PC viejo y FreeNAS. Al final aterricé en un Synology DS1621+ y lleva tres años corriendo sin que yo tenga que hacer gran cosa. Lo tengo bautizado como BigWhoop, corre Plex con 4K y HDR, hace backup de todo mi homelab, y aún le sobra CPU para Docker.
Pero el Synology no es la respuesta para todo el mundo. Voy a contarte las opciones reales, con sus ventajas reales y sus inconvenientes reales, porque hay demasiados artículos por ahí que parecen listas de la compra de Amazon sin que nadie haya tocado el hardware.
Las cuatro rutas principales#
Antes de ver marcas y modelos, hay que entender las cuatro filosofías de NAS que existen. Elegir la categoría equivocada es más caro en tiempo que en dinero.
NAS comercial con OS propio (Synology, QNAP): Hardware cerrado con software dedicado. Funciona de fábrica, actualizaciones automáticas, interfaz web limpia. Pierdes flexibilidad a cambio de que no te quite sueño.
NAS con TrueNAS (Scale o Core): Software open source, hardware que eliges tú. TrueNAS Core corre FreeBSD con ZFS nativo. TrueNAS Scale es Linux con aplicaciones modernas. Máxima flexibilidad, máxima curva de aprendizaje.
Unraid: El favorito de la comunidad homelab anglosajona. Sistema de licencia única, UI web, soporte de containers nativo, y una arquitectura de disco diferente a ZFS que tiene sus pros y sus contras.
DIY puro: Un PC con Debian y Samba. No lo recomiendo a nadie que no tenga tiempo para mantenerlo, pero es una opción.
Synology: cuando quieres que funcione#
Mi DS1621+ tiene seis bahías, un AMD Ryzen R1600 de dos núcleos, 4 GB de RAM de base (ampliables a 32 GB), y dos ranuras M.2 para SSD de caché. El mío tiene actualmente 5 discos de 8 TB en RAID6 y un SSD de 500 GB de lectura caché.
Lo que más me gusta de Synology no es el hardware. Es DSM, su sistema operativo. Parece una tontería, pero tener una interfaz web que entiende cualquier persona de la familia es valioso. No porque la familia vaya a administrar el NAS, sino porque cuando algo falla a las 3 de la madrugada puedes acceder desde el móvil, ver qué pasó, y resolverlo sin recordar comandos de memoria.
El Synology Active Backup es genuinamente bueno. Hago backup de tres VMs de Proxmox directamente al NAS por red, y puedo restaurar una VM completa en menos de diez minutos. Esto no es marketing de Synology, lo he probado dos veces: una por accidente y una a propósito para saber cuánto tardaría si algo salía mal.
El problema real de Synology: el precio. Un DS1621+ ahora mismo ronda los 700-750 euros sin discos. Si añades seis discos de 6 TB, estás en 1.400 euros fácil antes de poner nada. Y si en algún momento Synology decide que esa unidad está fuera de soporte, te quedas sin actualizaciones del OS aunque el hardware funcione perfectamente.
Cuándo tiene sentido: cuando valoras más el tiempo que el dinero, cuando no quieres mantener un sistema operativo de servidor, o cuando tu homelab tiene datos que no puedes permitirte perder y quieres la menor fricción posible en las copias de seguridad.
Opciones Synology en 2026#
El DS923+ es el punto de entrada que recomendaría para un homelab doméstico serio. Cuatro bahías, AMD Ryzen R1600, 4 GB de RAM base, y cuesta unos 450 euros. Si necesitas más bahías, el DS1522+ da cinco y vale unos 100 euros más.
Si tienes presupuesto y quieres algo con más músculo para Plex o muchos containers, el DS1823xs+ con Xeon y 8 GB de RAM es otra liga, pero ya estamos hablando de más de 1.500 euros.
QNAP: más potente, más complicado#
QNAP tiene fama de dos cosas: hardware generoso y vulnerabilidades de seguridad. Las dos son merecidas.
Sus modelos llevan procesadores más potentes que Synology a precio equivalente. Un TS-464 de cuatro bahías lleva un Intel Celeron N5105, tiene dos ranuras M.2 NVMe, dos puertos HDMI, y cuesta unos 350 euros. El hardware es espectacular para ese precio.
Pero QTS, el sistema operativo de QNAP, tiene un historial de CVEs serio. Hubo un ransomware en 2021 que afectó a miles de unidades QNAP conectadas directamente a internet. No fue culpa del hardware, fue culpa del software y de usuarios que tenían el panel de admin expuesto. Si tienes un QNAP, está detrás de un firewall, y actualizas regularmente, el riesgo baja mucho. Pero hay que tenerlo en cuenta.
La interfaz es más compleja que DSM. No es mala, es simplemente más densa, con más opciones por todos lados. Si vienes del mundo Synology puede resultar abrumadora al principio.
Cuándo tiene sentido QNAP: cuando necesitas más potencia bruta por el mismo precio que Synology, o cuando vas a usar el NAS principalmente como servidor de containers y quieres el hardware más capaz.
TrueNAS: para los que quieren hacer las cosas bien de verdad#
TrueNAS SCALE es, en mi opinión, la opción más potente para homelab si tienes ganas de aprenderla. Corre en cualquier hardware x86, usa ZFS nativo, y desde hace unos años tiene soporte nativo de aplicaciones Kubernetes (a través de su propio sistema llamado Apps).
La ventaja de ZFS sobre el sistema de discos de Synology (llamado SHR) es que ZFS es más transparente, más potente, y está mejor documentado. Puedes hacer snapshots instantáneos de cualquier dataset, replicar a otro servidor con un solo comando, y entender exactamente qué está pasando con tus datos.
El problema es que TrueNAS SCALE asume que sabes lo que haces. Si no entiendes la diferencia entre un dataset y un zvol, vas a tener un momento de confusión la primera semana. No es imposible de aprender, pero requiere invertir tiempo en la documentación.
También hay que pensar en el hardware. TrueNAS recomienda ECC RAM (corrección de errores) para los datos. Eso descarta los mini PCs y obligua a hardware de servidor o plataformas de escritorio específicas. Añade coste.
Un setup mínimo serio con TrueNAS SCALE podría ser: un mini servidor con CPU Xeon de segunda mano (tipo HP DL20 Gen9), 16 GB de ECC RAM, y cuatro discos de 4 TB. Puedes armar eso por unos 300-400 euros si rebuscas en el mercado de segunda mano. El software es gratis.
Cuándo tiene sentido TrueNAS: cuando quieres el máximo control sobre tus datos, cuando vas a tener muchos datos críticos, o cuando disfrutas del proceso de configurar y entender la infraestructura.
Unraid: diferente a todo lo demás#
Unraid tiene un modelo de discos que me costó entender al principio. En vez de RAID tradicional, usa una paridad separada. Tienes un disco de paridad y los demás son de datos normales. Puedes mezclar discos de diferente tamaño, añadir uno nuevo sin reconstruir el array, y el fallo de un disco solo te hace perder ese disco.
Esto lo hace muy popular para colecciones de medios que crecen orgánicamente. Añades un disco de 4 TB hoy, otro de 8 TB dentro de seis meses, y Unraid los maneja sin drama.
La interfaz web es simple y funcional. El soporte de containers Docker y VMs está integrado y funciona bien. La comunidad tiene miles de templates para desplegar servicios con un click.
El coste es una licencia única de 49-129 dólares según el número de dispositivos de almacenamiento. No es cara, pero hay que tenerla en cuenta.
Lo que no me convence de Unraid: el rendimiento secuencial. El sistema de paridad tiene un coste de escritura. Si vas a usar el NAS para muchas escrituras grandes simultáneas (tipo backup de vídeo), TrueNAS o Synology con RAID nativo darán mejor rendimiento. Para lectura de medios, que es el caso más común, no hay diferencia práctica.
Consumo eléctrico: el coste que nadie cuenta#
Un NAS que corre 24/7 consume electricidad. Y con los precios actuales en España, eso importa.
Mi Synology DS1621+ consume entre 25 y 55 vatios dependiendo de si los discos están en reposo o activos. Con la media española de 0,18 euros/kWh, eso son unos 50-90 euros al año solo de electricidad del NAS.
Un servidor DIY con ocho discos puede consumir 150-200 W. Son 200-300 euros anuales. A lo largo de tres años, la diferencia de consumo puede superar el precio del NAS comercial.
Antes de comparar precios de hardware, calcula el consumo anual. Es parte del precio real.
Mi recomendación según caso de uso#
Para un primer NAS de homelab que quieres que funcione sin complicaciones: Synology DS923+. Cuatro bahías, hardware equilibrado, DSM te va a parecer maravilloso comparado con cualquier otra cosa. Empieza con dos discos en RAID1 y añade más cuando los necesites.
Para alguien con experiencia que quiere máximo control y no le da miedo la terminal: TrueNAS SCALE en hardware de segunda mano. La curva de aprendizaje vale la pena si tienes datos importantes y quieres entender exactamente cómo se están protegiendo.
Para colecciones de medios que crecen con discos de diferentes tamaños: Unraid. La flexibilidad de añadir cualquier disco sin drama hace que sea ideal para este caso.
Para presupuesto ajustado con más potencia bruta: QNAP con firewall delante y actualizaciones al día.
Lo que ojalá hubiera sabido#
Tres cosas que aprendí a golpe de experiencia:
Primero: el NAS no es el backup, es el almacenamiento principal. El backup del NAS tiene que ir a otro sitio, preferiblemente offsite. Yo uso Backblaze B2 para las fotos y datos críticos. RAID no es backup.
Segundo: el caché de SSD marca una diferencia enorme en la experiencia diaria. Si vas a comprar un Synology con ranuras M.2, pon aunque sea un SSD de 240 GB de lectura caché. La diferencia en tiempo de acceso a archivos es inmediata y notable.
Tercero: compra más RAM de la que crees que necesitas desde el principio. Los 4 GB que vienen de base en muchos modelos se quedan cortos en cuanto empiezas a correr Docker o Plex. Ampliar después es posible pero más incómodo que hacerlo al principio.
El NAS es de esas piezas del homelab en las que el coste inicial escuece pero luego se convierte en una parte invisible de la infraestructura que simplemente funciona. Vale la pena tomarse el tiempo de elegir bien.
