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Dashboard familiar en Home Assistant: menos entidades, más botones que cualquiera entienda

La mayoría de dashboards de Home Assistant que veo por ahí tienen el mismo problema: impresionan al que los ha montado y confunden a cualquier otra persona de casa.

Yo también caí en eso. Tarjetas para todo, gráficas de temperatura, consumo, presencia, estado de batería, escenas, sensores, cámaras, integraciones raras y nombres internos que solo entiende quien pasó la noche montándolo. Queda precioso en una captura. Luego alguien quiere encender una luz o comprobar si la puerta está cerrada y se encuentra con una cabina de avión.

Ahí el dashboard deja de ser una interfaz y se convierte en una barrera.

Cuando Home Assistant lo usa la familia, el panel no debería enseñar todo lo que existe. Debería enseñar lo que se puede tocar con seguridad y lo que ayuda a decidir algo. El resto puede vivir en una vista técnica, en Grafana, en los ajustes o directamente fuera de la pantalla principal.

Este artículo encaja en la ruta de servicios para la familia, porque Home Assistant cambia mucho cuando deja de ser una afición individual. Ya expliqué por qué lo trato como servicio crítico de casa. Aquí voy a la parte visible: cómo haría el dashboard para que lo use alguien que no quiere entender el homelab.

Primero decidir para quién es el panel
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Mi primer error fue diseñar el panel para mí y luego esperar que sirviera para todos. Eso rara vez funciona.

Yo quiero ver sensores, estados, automatizaciones, logs, integración solar, consumo y alguna rareza. Otra persona quizá solo quiere:

  • Apagar luces.
  • Ver si algo está abierto.
  • Activar una escena de noche.
  • Controlar calefacción o ventilación.
  • Saber si la lavadora ha terminado.
  • Encontrar el botón de emergencia cuando algo se queda tonto.

Son mundos distintos.

Por eso separaría tres niveles:

  • Vista familiar: lo que cualquiera puede tocar.
  • Vista de casa: estado general, sensores útiles y avisos.
  • Vista técnica: diagnóstico, baterías, integraciones, entidades raras y mantenimiento.

La vista familiar debería ser la primera. Sin barras laterales llenas de cosas, sin nombres de contenedores, sin gráficos que obligan a interpretar nada. Si alguien abre Home Assistant desde el móvil, tiene que encontrar lo que busca en pocos segundos.

La documentación oficial de dashboards de Home Assistant va justo en esa dirección desde hace tiempo: vistas, tarjetas y edición visual sin tener que escribir código para cada cambio. Eso no significa que haya que llenar la pantalla. Significa que tenemos menos excusas para no hacer un panel claro.

La pantalla principal no es un inventario
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Un inventario intenta ser completo. Un dashboard familiar intenta ser útil.

La diferencia importa. Home Assistant sabe muchísimas cosas: entidades por dispositivo, sensores de batería, potencia instantánea, temperatura, humedad, estado de actualizaciones, presencia, cámaras, scripts, helpers, automatizaciones, escenas y veinte cosas más. Meter todo eso en la portada es una forma rápida de conseguir que nadie la use.

En mi portada pondría solo cuatro bloques:

  • Estado de casa.
  • Luces y escenas principales.
  • Clima y confort.
  • Avisos importantes.

Estado de casa sería una sección pequeña. Algo como “Todo normal”, “Puerta abierta”, “Internet revisable”, “Modo noche activo” o “Hay avisos”. No necesito ver cincuenta entidades. Necesito una respuesta rápida.

Luces y escenas principales deberían estar organizadas por habitaciones reales, no por nombres técnicos. “Salón”, “Dormitorio”, “Despacho”, “Acuario”. Si el usuario piensa en una habitación, el panel debe hablar en habitaciones. Home Assistant permite organizar dispositivos por áreas y plantas, y eso merece hacerse pronto. Es una de esas tareas que parece estética hasta que empiezas a usar acciones por zona.

Clima y confort puede enseñar temperatura, humedad y controles que se usen a diario. Si nadie ajusta la humedad desde el dashboard, fuera. Si la temperatura solo se consulta, tarjeta pequeña. Si la calefacción se controla desde ahí, entonces sí merece espacio.

Avisos importantes no son todas las alertas. Son las que cambian una acción doméstica: puerta abierta, fuga de agua, temperatura rara, una copia crítica fallida si afecta a datos familiares, batería muy baja de un sensor importante o Home Assistant sin copia reciente.

Todo lo demás puede estar en otra vista.

Botones grandes para acciones reales
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En móvil, un botón pequeño es una trampa. Sobre todo si enciende, apaga o cambia algo físico.

Me gustan las tarjetas tipo botón o tile para acciones frecuentes. La documentación de cards de Home Assistant las trata como piezas básicas del dashboard, y para un panel familiar tienen mucho sentido. No porque sean bonitas, sino porque reducen dudas.

Botones que sí pondría:

  • Apagar luces del salón.
  • Escena noche.
  • Escena bebé durmiendo, si aplica.
  • Apagar todo lo no crítico.
  • Luz acuario.
  • Modo invitados.
  • Pausar automatizaciones de luces.
  • Abrir panel técnico, solo para usuarios que lo necesiten.

Botones que evitaría en la portada:

  • Reiniciar Home Assistant.
  • Reiniciar router.
  • Activar scripts destructivos.
  • Apagar enchufes críticos sin confirmación.
  • Cambiar modos que nadie entiende.
  • Cualquier cosa que deje la casa en un estado raro si se toca por error.

Hay acciones que merecen confirmación o deberían vivir en una vista técnica. Un botón familiar tiene que ser seguro. Si alguien lo pulsa por curiosidad, no debería hacer falta una tarde para arreglarlo.

También cuidaría mucho los nombres. “Escena tarde salón” se entiende. “scene.living_room_evening_v3” no. “Pausar luces automáticas” se entiende. “input_boolean.disable_adaptive_lighting” no. La entidad puede llamarse como quiera por debajo, pero el dashboard habla humano.

Vistas por habitación, no por tecnología
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Los técnicos tendemos a agrupar por sistemas: luces, sensores, energía, cámaras, red, automatizaciones. Una casa se piensa por espacios: salón, cocina, dormitorio, entrada, despacho.

Para una vista familiar, la habitación manda.

En cada habitación pondría lo mínimo:

  • Luces principales.
  • Temperatura o humedad si aporta algo.
  • Un enchufe o dispositivo frecuente.
  • Escenas propias de esa habitación.
  • Algún aviso local, como ventana abierta.

No pondría el estado de todas las bombillas si el usuario solo quiere “luz salón”. Si hay cuatro bombillas Hue en una zona, la acción principal debería controlar el grupo. Los detalles quedan para la vista técnica.

Esto reduce bastante el miedo a tocar. Una persona entra en “Salón”, ve cuatro controles y ya está. No tiene que saber si una luz es Zigbee, Hue, WiFi o un enchufe con nombre raro. La tecnología desaparece un poco, que es exactamente lo que debe pasar en una casa.

La vista por habitación también ayuda a descubrir automatizaciones absurdas. Si para explicar una habitación necesito quince botones, quizá el problema no es el dashboard. Quizá he montado demasiada lógica.

Una vista de emergencia muy tonta
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Esto lo copiaría de cómo pienso el manual de emergencia del homelab familiar. Cuando algo falla, la interfaz debe ser más simple, no más completa.

Crearía una vista llamada “Emergencia” o “Casa manual”. Nada dramático. Solo controles que devuelven la casa a un estado entendible.

Esa vista tendría:

  • Apagar luces no críticas.
  • Encender luces principales.
  • Pausar automatizaciones de luces.
  • Pausar avisos no urgentes durante una hora.
  • Ver estado de internet, DNS y Home Assistant.
  • Enlace al manual de emergencia.
  • Texto corto sobre qué no tocar.

Sí, texto. Home Assistant permite tarjetas Markdown. No hace falta escribir una novela, pero una frase clara puede ahorrar llamadas:

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Si algo se comporta raro, activa "Casa manual" y usa interruptores físicos. No borres dispositivos ni aceptes asistentes de reparación.

Esto parece demasiado básico hasta que hace falta. En una casa real, la interfaz de emergencia no compite con el panel técnico. Compite con el estrés de alguien que quiere que las luces funcionen.

Menos gráficas en móvil
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Las gráficas nos gustan porque dan sensación de control. En la práctica, muchas no se usan.

En el móvil familiar quitaría casi todas. Dejaría solo las que respondan una pregunta frecuente:

  • Temperatura actual y tendencia simple.
  • Consumo o producción solar si alguien lo usa para decidir cuándo poner lavadora.
  • Humedad si afecta a confort.
  • Estado de batería solo para dispositivos importantes y quizá en vista técnica.

El resto lo mandaría a una vista de diagnóstico. Si quiero mirar tendencias largas, Grafana o el histórico de Home Assistant van mejor que una portada cargada.

La documentación de dashboard views y sections permite organizar mejor las tarjetas. La tentación es aprovecharlo para meter más. Yo lo usaría al revés: agrupar bien y dejar aire.

Un panel familiar no tiene que ganar premios de Reddit. Tiene que abrir rápido, leerse en una mano y no obligar a hacer zoom mental.

Usuarios y permisos: todavía con límites
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Aquí Home Assistant sigue teniendo una parte incómoda. Hay permisos, usuarios y grupos, pero no siempre alcanza el nivel fino que uno querría para una casa con varios perfiles. La documentación de desarrolladores sobre permisos explica que los permisos se aplican por grupos y que el propietario siempre tiene acceso a todo.

Mi conclusión práctica: no confiaría toda la seguridad del dashboard a permisos perfectos.

Haría estas cosas:

  • Usuario propio para cada persona, nada de compartir la cuenta admin.
  • La cuenta admin solo para mantenimiento.
  • Dashboards pensados para cada uso.
  • Nada peligroso en la vista familiar.
  • Acceso remoto revisado con calma.
  • Bloqueo de pantalla o biometría en móviles.

Si un botón no debería estar disponible para alguien, mejor no ponerlo en su vista. Aunque haya permisos por debajo, el diseño debe acompañar. La seguridad doméstica no puede depender de que nadie pulse lo equivocado.

También separaría el panel familiar del panel técnico. La vista técnica puede tener sensores, reinicios, logs, automatizaciones, entidades rotas y todo el material de mantenimiento. La familiar no necesita verlo. Si alguien quiere ver detalles, que exista una ruta, pero no en portada.

Notificaciones accionables con cuidado
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Las notificaciones son parte del dashboard aunque no vivan dentro de él. Si Home Assistant manda un aviso al móvil con botones, ya estás diseñando una interfaz.

Las notificaciones accionables permiten añadir botones que disparan eventos en Home Assistant desde iOS o Android. Son muy útiles para cosas como:

  • “Cerrar aviso durante una hora”.
  • “Apagar luces”.
  • “Activar modo noche”.
  • “Marcar tarea como revisada”.
  • “Abrir dashboard de casa”.

Pero aquí también hay que contenerse. Si cada aviso viene con tres botones y texto largo, nadie lo lee. Yo usaría notificaciones accionables solo para decisiones inmediatas.

Ejemplo bueno:

“La puerta lleva 5 minutos abierta. ¿Silenciar 30 min?”

Ejemplo malo:

“Se ha detectado una condición compuesta en sensor entrada, presencia y horario. Elige entre ejecutar script, activar escena, cambiar helper o abrir panel.”

La segunda notificación no es ayuda. Es trabajo delegado al móvil.

Nombres, iconos y colores sin montar un carnaval
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Los iconos ayudan cuando son obvios. Una bombilla para luz, un termómetro para temperatura, una puerta para puerta, una gota para humedad. Perfecto.

El problema aparece cuando cada tarjeta tiene un color, cada habitación una estética distinta y cada acción un icono que solo tiene sentido para quien lo eligió. El dashboard empieza a parecer una app de casino.

Yo usaría una regla sobria:

  • Verde o neutro para normal.
  • Amarillo para revisar.
  • Rojo solo para algo que pide acción.
  • Azul o gris para información.
  • Iconos familiares y repetidos.

Y nombres cortos. “Luz salón”, “Noche”, “Acuario”, “Puerta”, “Temperatura”. En pantalla pequeña, el texto largo mata el panel.

También evitaría chistes internos en nombres de entidades visibles. Son graciosos el día que los escribes. Meses después, cuando alguien pregunta qué significa, dejan de serlo.

Mi estructura ideal
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Si hoy tuviera que rehacer el dashboard familiar desde cero, lo haría así.

Vista 1: Casa

  • Estado general.
  • Avisos activos.
  • Escenas principales.
  • Acceso a habitaciones.
  • Botón “Casa manual”.

Vista 2: Habitaciones

  • Salón.
  • Dormitorio.
  • Despacho.
  • Cocina.
  • Entrada.
  • Acuario o cualquier zona especial.

Vista 3: Confort

  • Temperatura.
  • Humedad.
  • Calefacción o ventilación.
  • Energía solar si afecta a decisiones diarias.

Vista 4: Familia

  • Accesos útiles.
  • Estado de servicios domésticos importantes.
  • Enlace al manual de emergencia.
  • Información mínima de backups, sin detalles técnicos.

Vista 5: Técnico

  • Integraciones.
  • Baterías.
  • Entidades no disponibles.
  • Automatizaciones pausadas.
  • Estado de backups.
  • Links a logs o monitorización.

La vista técnica puede ser fea. La familiar no.

Lo que aprendí haciéndolo mal
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El dashboard perfecto no existe. Cada casa tiene rutinas, manías y tolerancia distinta al cacharreo. Pero sí hay señales claras de que el panel va mal.

Si alguien te llama para encender algo que tiene un botón en Home Assistant, el botón no está donde debería o no se entiende.

Si nadie usa una vista, sobra o está mal planteada.

Si una automatización necesita una explicación larga, quizá necesita simplificarse.

Si el panel familiar enseña más estados técnicos que acciones reales, has hecho un panel para ti.

Si te da miedo que alguien toque algo, ese algo no debería estar en la portada.

Yo ahora prefiero un dashboard casi aburrido. Pocas vistas, botones claros, nombres humanos, avisos que importan y una salida manual cuando Home Assistant decide ponerse creativo. La parte divertida sigue existiendo, pero vive en otra vista.

La domótica doméstica buena se nota menos de lo que nos gustaría admitir. Abres el móvil, pulsas lo que esperabas, la casa responde y nadie tiene que saber si debajo hay Zigbee, Hue, helpers, scripts o una VM en Proxmox.

Eso, para mí, es cuando Home Assistant deja de ser una demo y empieza a ser una herramienta de casa.

Fuentes y lecturas relacionadas
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