Durante años fui usuario de Plex. Lo consideraba la solución definitiva para tener mi biblioteca de películas y series accesible desde cualquier dispositivo. Luego llegaron los cambios en las condiciones del servicio, la cuenta online obligatoria para acceder a tu propio servidor en red local, y la dirección cada vez más claramente orientada a convertirlo en otra plataforma de contenido de pago.
No digo que Plex sea malo. Sigue siendo muy bueno en muchas cosas. Pero cuando empecé a investigar alternativas, encontré Jellyfin y me di cuenta de que no necesito Plex para lo que yo hago.
Hay un problema que aparece tarde o temprano cuando llevas un tiempo con el homelab: necesitas almacenamiento de objetos compatible con S3. No porque seas Amazon, sino porque muchas herramientas modernas hablan S3 de forma nativa. Velero para backups de Kubernetes. Loki para logs. Restic, Rclone, Backblaze. Incluso algunas aplicaciones como Immich o Seafile pueden usar S3 como backend.
Si dependes de AWS S3 real, tienes un coste mensual variable y tus datos en manos de Amazon. MinIO resuelve eso: un servidor de objetos que habla la misma API que S3, que corres en tu propio hardware.
Durante mucho tiempo tuve el mismo problema que creo que tiene casi todo el que monta un homelab con más de cuatro o cinco servicios: una contraseña diferente para cada cosa. Proxmox con su usuario, Grafana con el suyo, Portainer con otro, y así hasta llegar a tener un documento con 20 credenciales que actualizaba de forma irregular. Cuando instalaba un servicio nuevo, pensaba un momento y escribía alguna variación de siempre la misma contraseña. Mal hábito.
Antes de Uptime Kuma, mi sistema de monitorización consistía en abrir el navegador, escribir la IP de cada servicio y ver si respondía. Funciona, pero está lejos de ser un sistema. Un día me enteré de que un servicio llevaba 14 horas caído porque nadie (yo incluido) lo había comprobado manualmente en ese tiempo.
Eso fue hace dos años. Desde entonces tengo Uptime Kuma corriendo en el homelab y me avisa antes de que yo me dé cuenta de que algo falla. Con cuarenta y tantos monitores configurados, es el servicio que más uso en el día a día aunque sea el que menos veo, precisamente porque cuando funciona bien no necesita atención.
Durante años guardé recetas como marcadores de Chrome. Luego en Notion. Luego en una carpeta de Obsidian. Ninguno funcionó bien. Mealie sí. Te cuento cómo lo monté y qué hace que marque la diferencia.
Tengo una caja de zapatos llena de facturas, contratos, y papeles varios que acumulo desde hace años. Cada vez que necesito algo (el contrato del seguro, la factura de hace 3 meses, el certificado de no sé qué) tardo media hora en encontrarlo. O no lo encuentro. O lo encuentro pero resulta que era otro documento parecido.
Hace 6 meses instalé Paperless-ngx en mi homelab. Desde entonces, he escaneado más de 800 documentos. Y sí, sigue habiendo una caja de zapatos con papeles, pero ahora cuando necesito algo lo encuentro en 10 segundos.
Tengo un problema. Mejor dicho, tenía un problema.
Después de dos años montando servicios en mi homelab, llegué a un punto donde tenía 43 containers Docker corriendo entre tres servidores diferentes. Plex, Grafana, n8n, Gitea, Vaultwarden, Home Assistant… la lista seguía y seguía.
El problema no era Docker. Docker funciona de puta madre. El problema era yo, intentando recordar qué compose file iba con qué servicio, en qué puerto corría cada cosa, y por qué narices ese container se reiniciaba cada 15 minutos.
Llevo tres semanas usando Nextcloud como mi única nube. Sin Google Drive, sin OneDrive, sin depender de nadie para mis archivos. Y no voy a mentir: esperaba más problemas de los que tuve.
La idea me rondaba desde hace meses. Tengo un NAS en casa, capacidad de sobra, y me molestaba pagar por almacenamiento cuando tengo 10TB sentados ahí sin hacer nada útil. Pero siempre había algo que me frenaba. La sincronización móvil me daba miedo. Los conflictos de archivos. Que se cayera cuando estuviera fuera de casa.
En el post sobre Ollama expliqué cómo montar modelos de lenguaje en local. Lo que no conté es que usar Ollama directamente por terminal tiene sus limitaciones. Funciona, pero no es cómodo para el uso diario.
Open WebUI resuelve eso. Es una interfaz web para Ollama que se parece mucho a ChatGPT en apariencia y funcionalidad, pero corre en tu propia red, sin enviar datos a nadie, y sin límites de uso.
Llevo dos años pagando GitHub Pro. 4$ al mes. No es mucho dinero pero me molestaba. No porque sea caro, sino porque estaba pagando por algo que podía tener en mi homelab. Repos privados ilimitados, CI/CD, wikis, issues… todo corriendo en 200MB de RAM.
En diciembre monté Gitea y migré todos mis repos. No he vuelto a GitHub para proyectos personales.
Por qué self-hostear Git # GitHub está bien. Es rápido, fiable, todo el mundo lo conoce. Pero tiene varios problemas si trabajas en proyectos personales o internos de empresa:
Llevaba tiempo con Portainer en Phatt. Funciona, nadie puede decir que no funciona. Pero tiene una cosa que me molestaba: cada vez que quiero desplegar algo nuevo, hay demasiado click-click para configurar volúmenes, redes, variables de entorno. No es ágil.
Coolify lo probé también. Muy orientado a aplicaciones web con git deploy, casi demasiado para lo que hago en el homelab. Y el proceso de instalación me dejó una sensación de “esto es grande para lo que necesito”.
n8n es la herramienta de automatización que tenía que haber instalado antes. Sin código, self-hosted y con 400 integraciones. Aquí están los flujos que uso de verdad en mi homelab.