Durante años usé el router que me dio mi ISP. Un Huawei cualquiera que hacía lo básico: NAT, DHCP, WiFi malo. Funcionaba.
Cuando empecé a montar el homelab en serio, ese router se quedó corto. Quería VLANs, VPN, IDS/IPS, control granular de tráfico. El Huawei no podía con eso.
Tenía dos opciones: pfSense o OPNsense. Leí 40 comparativas. Todas decían cosas diferentes. Al final probé los dos.
Durante 6 meses tuve pfSense en producción. Luego otros 6 meses OPNsense. Ahora uso OPNsense y no pienso volver.
Llevo casi dos años con Home Assistant corriendo en mi homelab y es una de las cosas que más uso cada día. No es la instalación más compleja que tengo (ese premio se lo lleva el cluster de Kubernetes), pero es la que más impacto tiene en mi vida diaria.
La diferencia entre tener cacharros “inteligentes” sueltos por casa y tener Home Assistant es brutal. Pasas de 47 apps diferentes que medio funcionan a tener todo en un solo sitio. Y lo mejor: cuando Philips o Samsung decidan que tu bombilla o tu enchufe “ya no son compatibles”, te da igual. Home Assistant seguirá funcionando.
Voy a empezar por el final: perdí datos. No una vez, dos veces.
Primera vez, 2022: un disco del NAS palmó. Pensaba que RAID 1 era backup. No lo es. Perdí 6 meses de fotos familiares porque el segundo disco falló 48 horas después del primero (RAID failure correlacionado, mismo lote de discos).
Segunda vez, 2024: actualización de Proxmox que se fue al carajo. Recreé las VMs desde cero, pero perdí configuraciones de servicios que no había documentado. 3 días de trabajo para volver a tener todo funcionando.
Tengo un problema. Mejor dicho, tenía un problema.
Después de dos años montando servicios en mi homelab, llegué a un punto donde tenía 43 containers Docker corriendo entre tres servidores diferentes. Plex, Grafana, n8n, Gitea, Vaultwarden, Home Assistant… la lista seguía y seguía.
El problema no era Docker. Docker funciona de puta madre. El problema era yo, intentando recordar qué compose file iba con qué servicio, en qué puerto corría cada cosa, y por qué narices ese container se reiniciaba cada 15 minutos.
Tenía 12 servicios corriendo en Phatt, cada uno en su puerto raro. Acceder a ellos era recordar que Grafana está en el 3000, n8n en el 5678, Gitea en el 3001… Traefik lo cambió todo: subdominio propio, HTTPS automático, y si añado un nuevo contenedor solo pongo dos etiquetas.
Mi servidor Plex llevaba meses quejándose. Tres streams simultáneos y el pobre Xeon E3-1230v3 se ponía a 80% de CPU, el ventilador sonaba como un reactor nuclear y empezaban los tirones. Si alguien intentaba ver una película 4K, ni te cuento.
Sabía que la solución era transcodificación por hardware, pero tardé semanas en configurarlo bien. Internet está lleno de tutoriales que asumen que sabes lo que haces o que directamente no funcionan. Este post es lo que yo habría querido leer hace dos meses.
n8n es la herramienta de automatización que tenía que haber instalado antes. Sin código, self-hosted y con 400 integraciones. Aquí están los flujos que uso de verdad en mi homelab.
Tres ZimaBoard 2, una VPN mesh y ganas de sufrir. Así monté un clúster Kubernetes de producción que consume 20W y corre 34 pods. Tutorial paso a paso con todo lo que funcionó y lo que no.
Llevo un año con Grafana y Prometheus corriendo en mi homelab y es probablemente una de las cosas que más uso a diario. No porque sea bonito (que lo es), sino porque me he ahorrado un montón de problemas al ver las cosas antes de que exploten.
Te cuento cómo lo tengo montado, qué métricas vigilo, y sobre todo, los errores que cometí para que tú no los repitas.
Por qué necesitas monitorización en tu homelab # Mira, cuando empecé con el homelab solo tenía un mini PC con Docker. Sabía si algo iba mal porque dejaba de funcionar. Directo, efectivo, cero métricas.
He cometido el error dos veces ya. Montar algo “rapidito” en Docker Compose, que crece, se complica, y termino pasándolo a Kubernetes porque ya no puedo gestionarlo. Luego está el error contrario: montar un cluster K3s completo para hostear un solo contenedor que perfectamente podría vivir en un docker-compose.yml de tres líneas.
Después de gestionar ambos sistemas durante años en mi homelab (ahora mismo tengo varios equipos con Compose y un cluster K3s de tres nodos en ZimaBoard 2), creo que finalmente entiendo cuándo usar cada uno. Spoiler: no es solo “Compose para cosas simples, Kubernetes para lo complejo”. Es más sutil que eso.
Google Photos lleva años con mis recuerdos en sus servidores. Lo cambié por Immich corriendo en mi cluster K3s. Te cuento cómo lo monté, qué funciona, qué no, y por qué no volvería atrás.
Tengo 6 servicios expuestos a Internet desde mi homelab. Cero puertos abiertos. HTTPS automático. Protección DDoS gratis. Todo con Cloudflare Tunnels. Te cuento cómo.