Un cluster Proxmox con mini PCs puede ser una maravilla o una fábrica de pequeñas averías. La diferencia está menos en Proxmox y más en las decisiones que tomas antes de instalarlo.
Hay una escena bastante común en un homelab con Proxmox. Abres el panel, algo tarda más de la cuenta, una consola no entra, una tarea se queda rara o un nodo aparece con datos que no parecen frescos. La tentación es culpar a la web. Total, es lo que tienes delante.
Yo intento no hacerlo. El panel de Proxmox es solo la cara visible de varias piezas distintas. Puede fallar el acceso HTTP y el cluster seguir bien. Puede cargar la web y estar pmxcfs medio tocado. Puede ir todo bien en apariencia y tener pvedaemon tragándose errores justo debajo.
Un homelab crece muy fácil por entusiasmo y muy mal por inercia. Este es el repaso que hago cuando quiero separar lo útil de lo que solo ocupa electricidad, puertos y cabeza.
Separar la red de casa no va de hacer un diagrama bonito. Va de que una prueba rara no pueda romper el WiFi, las cámaras, el DNS o los servicios que usa la familia.
Proxmox, Unraid y TrueNAS no compiten exactamente por lo mismo. El error típico es pedirle a uno que haga el trabajo del otro y luego culpar al software.
La alta disponibilidad en casa suena preciosa hasta que descubres que también duplica mantenimiento, consumo y formas raras de romper cosas. Esta es mi línea roja.
Exponer servicios desde casa no va de elegir una herramienta ganadora. Va de separar lo público, lo privado y lo administrativo para no acabar con el router lleno de agujeros.
Paperless-ngx puede ser una de las mejores piezas de un homelab doméstico, pero solo si dejas de tratarlo como una demo bonita y empiezas a pensar en entrada, búsqueda, copias y recuperación.