Hay tareas en el homelab que hago todos los días sin pensar. O las hacía, antes de delegarlas a cron.
Backups nocturnos. Limpiar logs que se acumulan. Revisar si un servicio cayó. Regenerar un reporte de consumo. Actualizar un archivo de configuración. Cosas que si las hago manualmente están bien, pero que si me olvido durante dos semanas empiezan a causar problemas.
Cron lleva décadas siendo la solución estándar en Linux para esto. No es glamuroso. No tiene interfaz web bonita ni métricas en tiempo real. Pero funciona. Cuando llevo meses con un cron job sin tocarlo y sé que está haciendo su trabajo cada día, eso vale mucho.
Uso GitHub Actions con runners propios para automatizar deploys en mi homelab. Cuando hago push a un repo, la nueva versión está desplegada en minutos sin que tenga que hacer nada. Te enseño cómo lo tengo montado.
Soy de esas personas que tiene 40 containers corriendo en producción y cada vez que veo un “new image available” me da pereza actualizar. No porque sea difícil, sino porque son 40. Y algunos necesitan recrear el stack completo. Y otros dependen de otros. Y siempre hay uno que se rompe al actualizar.
Watchtower resolvió este problema por mi. Ahora mis containers se actualizan solos, de noche, sin que yo toque nada. Y cuando algo se rompe (porque siempre se rompe algo), tengo rollback automático.